El Sábado Santo, también conocido popularmente como Sábado de Gloria, se conmemora este 4 de abril de 2026 como el séptimo y penúltimo día de la Semana Santa. Esta fecha forma parte del Triduo Pascual y recuerda la crucifixión y muerte de Jesús, además del dolor de la Virgen María, sin perder de vista la esperanza en la resurrección.
Aunque muchas personas continúan llamándolo Sábado de Gloria, su nombre oficial es Sábado Santo. El término anterior surgió antes de 1953, cuando la Vigilia Pascual se realizaba por la mañana debido a que no se permitían misas en la tarde. Esto daba lugar al repique de campanas, lo que generó la asociación con un día de “gloria”.
Sin embargo, durante la Reforma Litúrgica impulsada por Pío XII, se autorizó celebrar la Vigilia Pascual por la noche. Posteriormente, Juan Pablo II promovió el uso del nombre Sábado Santo para resaltar el carácter solemne de la jornada, centrado en el silencio, el luto y la reflexión.
Este día representa el periodo entre la muerte y la resurrección de Jesús, marcando su permanencia en el sepulcro. Por ello, las iglesias no celebran misas durante el día, no se tocan campanas y no se administran sacramentos, salvo la confesión y la unción de los enfermos. Es una jornada dedicada a la introspección y al recogimiento espiritual.
En cuanto a la tradición de mojarse en Sábado de Gloria, su origen se remonta a la Edad Media. En ese entonces, la Iglesia Católica prohibía bañarse durante la Semana Santa como señal de luto. Al llegar el sábado, previo a la resurrección, las personas se arrojaban agua como símbolo de purificación, limpieza de pecados y renovación, en relación con los bautismos celebrados durante la Vigilia Pascual.
Con el paso del tiempo, esta práctica se convirtió en una costumbre popular, incluso entre quienes no profesan la religión. No obstante, en años recientes autoridades en México han comenzado a restringirla debido a la escasez de agua. En lugares como la Ciudad de México, las multas por desperdiciar agua en esta fecha pueden alcanzar hasta 35 mil pesos.
Ante estas medidas, muchas personas han optado por alternativas como acudir a balnearios o playas, manteniendo viva la tradición sin afectar el uso responsable del agua.
