Cada 5 de febrero, México conmemora el Día de la Constitución Mexicana, una fecha cívica que recuerda la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917, documento que funge como la base jurídica y normativa del país, que define su organización política, social y legal.
La Carta Magna de 1917 es reconocida como una de las más innovadoras de su tiempo, al incorporar transformaciones políticas, sociales y laborales orientadas a dignificar la vida de la población. Su creación fue resultado del proceso revolucionario y de la convergencia de distintas corrientes y liderazgos que buscaban consolidar un Estado más equitativo, representativo y democrático.
Este ordenamiento estableció los pilares del Estado mexicano, como la separación de poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además de asegurar derechos esenciales para la ciudadanía. También sentó las bases de cambios relevantes en materia agraria, laboral, educativa y social, que marcaron un parteaguas en la historia nacional.

El Día de la Constitución se vive como una jornada de celebración y análisis colectivo sobre la democracia y las libertades ciudadanas. A lo largo del territorio nacional se organizan actos cívicos, ceremonias oficiales, desfiles, actividades culturales y programas educativos que resaltan la trascendencia histórica de esta fecha.
La conmemoración también invita a reflexionar sobre los desafíos vigentes en torno a la aplicación y respeto del marco constitucional. Recordar este día implica reconocer la importancia de la participación ciudadana para fortalecer los valores democráticos y el Estado de derecho.
Las celebraciones varían según la región del país. En la Ciudad de México se realiza un acto oficial en el Zócalo capitalino, con honores a la bandera, entonación de himnos y desfiles en los que participan instituciones educativas, fuerzas armadas y organizaciones civiles.
En Oaxaca, la fecha se distingue por una feria cívica que incluye exposiciones, expresiones artísticas y actividades deportivas, donde se pone en relieve la diversidad cultural y étnica, así como los principios de inclusión y respeto contemplados en la Constitución.
Querétaro, sede histórica de la promulgación del texto constitucional, alberga exposiciones, representaciones escénicas y encuentros académicos que destacan la relevancia del documento en la conformación del México moderno.

En Chiapas se organizan desfiles, concursos de oratoria y festivales culturales que subrayan la riqueza indígena y el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, protegidos por la ley suprema.
Veracruz, por su parte, centra las actividades en la difusión del conocimiento constitucional mediante concursos académicos y ejercicios educativos dirigidos a estudiantes, con el objetivo de reforzar la conciencia cívica.
La Constitución de 1917 define los principios que rigen la vida nacional. Garantiza derechos humanos y ciudadanos como la libertad de expresión, la igualdad jurídica, el acceso a la educación, el trabajo digno y la propiedad. Establece la división de poderes para evitar la concentración de autoridad y promover el equilibrio institucional.
Reconoce la soberanía popular, determina que el poder emana del pueblo y consagra las elecciones libres como base del sistema político. Incluye reformas sociales y laborales que protegen a las y los trabajadores, así como disposiciones agrarias para una distribución justa de la tierra.
Asimismo, declara la propiedad nacional de los recursos naturales, fundamento de políticas estratégicas como la industria petrolera, y establece la educación laica, gratuita y obligatoria como un derecho universal.
Aunque ha sido reformada con el paso del tiempo, la Constitución Mexicana conserva su esencia y continúa siendo un referente internacional en materia de derechos, justicia social y democracia.
