Las quemaduras leves son lesiones frecuentes que pueden presentarse al cocinar, manipular objetos calientes o tras una exposición prolongada al sol. Aliviar las molestias de forma oportuna es clave para favorecer la recuperación. Entre los remedios caseros más utilizados destaca el té negro, un recurso sencillo que puede ayudar a disminuir el malestar en la piel.

Este tipo de té contiene taninos, compuestos con propiedades antiinflamatorias y astringentes que contribuyen a reducir la hinchazón y la sensación de dolor. Además, su aplicación fría genera un efecto calmante inmediato. Al emplearse en compresas, sus beneficios actúan directamente sobre la zona afectada.
La preparación es práctica. Basta con hervir agua y colocar una o dos bolsas de té negro, dejando reposar la infusión durante al menos 10 minutos. Una vez lista, se retiran las bolsas y se permite que el líquido se enfríe a temperatura ambiente. Luego, se humedece un paño limpio con el té y se escurre el exceso.
La compresa debe colocarse suavemente sobre la quemadura durante 15 a 20 minutos, sin frotar la piel. Este tiempo permite que los taninos actúen y ayuden a aliviar la molestia. El procedimiento puede repetirse varias veces al día, según sea necesario.

Como cuidados complementarios, es importante mantener la zona limpia y seca, lavándola con agua y jabón neutro. Deben evitarse productos irritantes y, en caso de aparecer ampollas, no reventarlas para reducir el riesgo de infección.
Si la lesión es extensa, profunda o presenta enrojecimiento persistente, secreción, fiebre o aumento del dolor, es fundamental acudir con un profesional de la salud. Aunque el té negro también puede ser útil para irritaciones leves o picaduras de insectos, la prevención sigue siendo esencial: extremar precauciones con fuentes de calor y usar protector solar ayuda a evitar este tipo de lesiones.
