En ciudades, la aparición de plagas domésticas no depende solo de la temporada, sino también de factores como la humedad, la acumulación de basura y el estado estructural de las viviendas.

Frente a este panorama, muchas personas buscan alternativas económicas y naturales para reducir el uso constante de insecticidas químicos. Entre ellas destaca el laurel, una planta aromática con compuestos volátiles que ha sido estudiada por su posible efecto repelente de insectos. Además, ocupa un lugar importante en prácticas tradicionales como el Feng Shui, donde se le atribuyen significados de protección y buena suerte.
De acuerdo con el sitio especializado Tuinsectipedia, el aroma del laurel resulta desagradable para ciertos insectos, incluidas las cucarachas, gracias a aceites esenciales como el cineol y el eugenol presentes en sus hojas.

Cómo colocar las hojas de laurel en casa
Puntos de entrada: Coloca hojas secas o ligeramente trituradas en esquinas, marcos de puertas y ventanas, zonas por donde suelen ingresar los insectos.
Áreas húmedas y oscuras: Sitúalas detrás de electrodomésticos como refrigerador, horno o microondas, así como debajo del fregadero y cerca de tuberías.
Espacios de almacenamiento: Introduce algunas hojas en armarios, despensas y cajones para evitar que las cucarachas se instalen en lugares donde se guarda comida.
Especialistas en entomología de universidades estadounidenses, como la University of California Agriculture and Natural Resources, señalan que los repelentes botánicos pueden ser útiles como medida complementaria, siempre que se acompañen de una correcta higiene del hogar.
Más allá de su función práctica, el laurel también se asocia con la purificación de la energía y la atracción de prosperidad, según creencias populares y principios del Feng Shui.
Consideraciones finales
El laurel no es una solución definitiva para eliminar plagas, pero puede ser un aliado natural cuando se combina con limpieza constante, manejo adecuado de residuos y sellado correcto de alimentos. Su uso responsable permite reducir la dependencia de químicos y, al mismo tiempo, integrar prácticas culturales orientadas al equilibrio del hogar.
