En la mesa de quienes celebran no puede faltar la Rosca de Reyes y, como acompañante indispensable, una bebida caliente que reconforte el cuerpo.
El Día de Reyes 2026 es una de las celebraciones más arraigadas en México, y una de las más esperadas por niñas y niños, especialmente en la Ciudad de México. Más allá de los regalos que, según la tradición cristiana, traen Melchor, Gaspar y Baltasar cada 6 de enero, esta fecha está íntimamente ligada a la gastronomía. Entre los platillos infaltables se encuentra la Rosca de Reyes, acompañada de una bebida caliente que reconforte durante la temporada invernal: el atole.
La costumbre indica que la rosca se disfrute con chocolate caliente o atole, esta última una bebida presente tanto en la vida cotidiana como en las festividades más importantes de México. Su elección no es casual, ya que combina sabor, valor nutritivo y un profundo significado cultural.

El atole, una bebida tradicional muy nutritiva
El atole se elabora principalmente a base de maíz. Consumido caliente, es ideal para las épocas frías y ofrece múltiples beneficios para la salud.
Según el Gobierno de México, el maíz aporta fibra, antioxidantes, minerales como potasio, magnesio, fósforo y zinc, además de vitaminas del complejo B, como B1 y B7. También es una fuente importante de energía, con alrededor de 123 calorías por cada 100 gramos de maíz cocido.
Otra de sus ventajas es su versatilidad. Puede prepararse solo con agua, apto para personas intolerantes a la lactosa o que siguen dietas líquidas, o con leche, para obtener una textura más cremosa y reconfortante.
Historia del atole en las celebraciones mexicanas
El atole es una bebida de origen prehispánico, consumida en México, Guatemala y otros países de Centroamérica. Originalmente, consistía en una cocción dulce de harina de maíz en agua, con una consistencia moderadamente espesa y servida muy caliente. Con el tiempo, se incorporaron especias como cacao, vainilla, canela, anís, flor de azahar y hojas de naranjo, así como saborizantes como chocolate o pulpa de frutas.
Tradicionalmente se endulza con piloncillo, aunque también puede hacerse con azúcar o miel. Aunque el maíz sigue siendo la base principal, hoy existen variantes con harina de arroz o trigo, adaptándose a gustos y costumbres regionales.

Del Día de Reyes al Día de la Candelaria
La celebración del Día de Reyes se extiende hasta el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, cuando se cumple la tradición de compartir tamales y atole. Quienes encuentran el muñequito del Niño Dios en la rosca tienen el compromiso de “invitar los tamales” para continuar la fiesta.
En México, esta fecha fusiona la tradición religiosa con antiguas prácticas prehispánicas de ofrecer alimentos a los dioses, como documentó Bernardino de Sahagún. Los tamales, elaborados también a base de maíz, son los protagonistas y siempre se acompañan con atole.
Esta bebida caliente evoca recuerdos de infancia, desayunos familiares y noches frías de inicios de año. Más que un simple acompañante, el atole es un vínculo entre la cultura y las celebraciones del calendario tradicional mexicano, desde el Día de Reyes hasta el Día de la Candelaria.
