El Día del Abuelo es la ocasión perfecta para consentir a quienes nos han brindado cariño, enseñanzas y recuerdos inolvidables. Más allá de regalar tiempo y afecto, preparar un postre casero es una forma deliciosa de demostrar aprecio. Los duraznos en almíbar son una opción sencilla, rápida y llena de sabor que encantará a toda la familia. Su textura suave y dulzura natural los convierten en un clásico que nunca pasa de moda.
Este postre no requiere técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir, por lo que resulta ideal para cocinar con los más pequeños o sorprender a nuestros abuelos sin complicaciones. Con pocos pasos, es posible transformar duraznos frescos en un dulce irresistible, perfecto para acompañar café, té o como topping de helados y pasteles. Su preparación es versátil y se puede adaptar al gusto de cada quien.
Además, los duraznos en almíbar se conservan durante varios días, lo que permite anticiparse a la celebración y tenerlos listos para el Día del Abuelo. Este postre combina tradición, sabor y practicidad, transmitiendo cariño en cada bocado. Con esta receta, no solo endulzarás el día de tus abuelos, sino que también crearás momentos memorables alrededor de la cocina.
Ingredientes:
- 6 duraznos maduros
- 1 taza de azúcar
- 2 tazas de agua
- 1 ramita de canela (opcional)
- Jugo de medio limón
Preparación:
1._ Lava y pela los duraznos, córtalos en mitades o cuartos y retira el hueso.
2._ En una cacerola, mezcla agua, azúcar, canela y jugo de limón. Calienta a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo.
3._ Agrega los duraznos al almíbar y cocina a fuego lento durante 10-15 minutos, hasta que estén tiernos pero sin deshacerse.
4._ Retira del fuego y deja enfriar. Sirve fríos o a temperatura ambiente, solos o acompañados de crema batida, helado, galletas, yogur o leche condensada.
5._ Guarda en un frasco hermético en el refrigerador hasta por una semana.