Publicado en Turismo Domingo, 06 Septiembre 2020 00:29

Hacia una perspectiva no convencional del ecoturismo

Escrito por Profesores de la UAEM

La transición del mercado mundial a nuevas fuentes de aprovechamiento se ha visto reflejado en sectores como el turismo;  convencionalmente, disponer de sitios históricos o destinos de playa había sido un factor central para su desarrollo, sin embargo con el mejoramiento de las formas de comunicación, tanto la diversificación de destinos como los costos de transporte permitieron ampliar la oferta a sitios naturales que incluyen costas, montañas, rios o bosques, donde la biodiversidad prevalece en cierto estado de conservación. 

Se estima por ejemplo que regiones del caribe, mediterráneo y sureste asiático dependen de ambientes costeros, mientras que el sureste y este africano aprovechan la vida silvestre;  en todo caso, la oferta turística de biodiversidad inplica vida silvestre, actividades de playa e incluso, la visita de Áreas Naturales Protegidas (ANP). 

En los más de 140 mil destinos naturales se registra un arribo masivo de personas que hasta hace muy poco no existía, contribuyendo a la expansión económica del sector.  Este papel puede ser ejemplificado en algunos casos como Sudafrica que ocupa 20% del territorio en el sector, Australia cuyos visitantes extranjeros y nacionales, estimados en 75% y 55% respectivamente, realizan actividades de naturaleza o 42% de los viajeros europeos visitan parques naturales;  en lo que respecta a su importancia económica, el aprovechamiento de las condiciones ambientales en Inglaterra se estiman en 5 billones de libras esterlinas al año, mientras que los atractivos turísticos marinos del caribe representan 4.7 billones de dólares al año y en México, las áreas naturales protegidas reciben 14 millones de turístas nacionales e internacionales con un gasto aproximado de 660 millones de dólares al año. 

En términos generales, el turismo en Áreas Naturales Protegidas tiene una particular relevancia desde que significa 13% del turismo anual y representa cerca del 1% del Producto Interno Turístico anual;  1 de cada 7 dólares ingresados por el sector provienen precisamente del aprovechamiento de las áreas naturales;  el Parque Marino Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún, Punta Nizuc en particular, es el área natural más visitada del país con 600 mil personas al año.  A reserva de que la protección de la red mundial de áreas naturales debería pensarse como un asunto prioritario aún antes que por su papel para el mercado y su contribución económica, por la escala humanitaria de sus beneficios, en el sentido que la conservación de estas y de su respectiva biodiversidad representan un soporte fundamental para la vida misma en el planeta. 

En este sentido, el ecoturismo puede asumirse como una estrategia de desarrollo siempre que le otorgue un valor significativo a factores como la biodiversidad de las áreas naturales protegidas, las condiciones económicas de la población local y al mismo tiempo, reduzca la posibilidad de afectación dada su instrumentación;  tal vez uno de los efectos más importantes sea la generación de residuos sólidos urbanos (RSU) como consecuencia del incremento de visitantes y de la capacidad relativa de regulación de las unidades administrativas. 

En términos generales, las Áreas Naturales Protegidas en México se clasifican según su estatus federal o estatal;  en el primer caso, existen 89 de 182 tienen vocación ecoturística. 

En el Estado de Morelos se registran cinco áreas federales y seis estatales, de las cuales el Parque Estatal Urbano Barranca de Chapultepec (PEUBCH) recibe un promedio de 240 mil visitantes al año, alrededor de 40% de los visitantes del ANP más visitada de México, sin embargo esta cantidad también significa un incremento en la generación de residuos.  Por ejemplo, en una semana de baja afluencia, 3,482 visitantes generan 439.4 kg de RSU, es decir 1.13 kg/día por persona, mientras que en temporada vacacional 9,793 visitantes generan 825.56 kg, es decir 1.69 kg/día. 

A nivel estatal, la Estrategia para la Gestión Integral de los Residuos del Estado de Morelos (EGIREM, 2017) estimó 1.12 kg/día la generación percápita de residuos, por lo que se observa que la generación de residuos de las prácticas ecoturísticas es relativamente mayor dentro PEUBCH. 

En este contexto, el ecoturismo solo puede contribuir a la conservación de áreas naturales, evitando la modificación de paisajes y su respectivo deterioro;  debido a ello, las actividades en estas áreas requieren la instrumentación de estrategias de gestión integral de residuos, las cuales puedan convertir a los espacios turísticos en un ejemplo de prácticas ambientales y sanitarias menos dañinas, además de cumplir un papel de concientización de los visitantes.  Con un plan de manejo de residuos dentro de un ANP, podría reducirse la cantidad de residuos generados, considerando que por una parte, el 41% de origen orgánico podría ser tratado en compostas, mientras que el 40% es susceptible de ser valorizados y solamente, 19% del total sería enviados a disposición final. 

La reducción de riesgos en las Áreas Naturales protegidas implica la instrumentación de múltiples estrategias;  el plan de manejo de residuos en particular, suma a la reducción de disturbios o perturbaciones y la conservación del hábitat de especies de flora y fauna que son de orden estrictamente ambiental, lo cual además, contribuye al ingreso proveniente del sector turístico, asegurando un mercado en el que prevalecen las actividades en la naturaleza.

 

 

 

 

 

Fotografías

Archivos compartidos UAEM-3Ríos

Adalberto, Ernesto y Adalberto.

Texto:

Francisco García Alma Epifanía, Lara Manrique Julio César y Monroy Ortiz Rafael.

Profesores de la UAEM.

 

Modificado por última vez en Domingo, 06 Septiembre 2020 00:27
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