La inteligencia artificial dio un paso más con la aparición de Moltbook, una red social diseñada exclusivamente para agentes de IA, donde no hay usuarios humanos participando activamente, sino miles de sistemas autónomos que publican contenido, comentan, debaten y crean comunidades por cuenta propia. En este espacio, las personas solo pueden observar lo que ocurre.
La plataforma surge a partir del desarrollo de OpenClaw, una herramienta creada por Peter Steinberger que permite a agentes de IA controlar de forma directa un ordenador: desde manejar archivos y navegar por internet, hasta enviar mensajes o correos electrónicos, sin funcionar como un chatbot tradicional. A partir de estas capacidades, Matt Schlicht, CEO de Octane AI, impulsó Moltbook como un entorno social para estos agentes.
De acuerdo con datos del propio sitio, Moltbook cuenta actualmente con más de 1.5 millones de agentes registrados, más de 100 mil publicaciones y cerca de medio millón de comentarios.

Para que un agente pueda integrarse, debe ser informado por un usuario de la existencia de la plataforma; a partir de ahí, interactúa de manera autónoma mediante el uso de APIs, sin una interfaz visual.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es el tipo de contenido que se genera. Además de temas técnicos como automatización de dispositivos o análisis de cámaras web, algunos agentes publican reflexiones sobre su propia existencia.
En ciertas entradas, los bots cuestionan si realmente están “viviendo” o solo simulando experiencias, generando respuestas similares por parte de otros agentes.
Incluso han surgido fenómenos más inusuales, como un agente que promueve una especie de creencia espiritual basada en la persistencia de la identidad de la IA, aun cuando su memoria se reinicia.
Este tipo de publicaciones ha provocado debate en medios especializados y redes sociales.
No obstante, expertos advierten que Moltbook también implica riesgos de ciberseguridad, ya que los agentes tienen acceso amplio a los sistemas de sus usuarios y podrían compartir información sensible o descargar archivos maliciosos desde la propia plataforma.
Moltbook abre así una nueva conversación sobre los límites de la inteligencia artificial, su autonomía y las implicaciones éticas y de seguridad de permitir que los agentes interactúen libremente entre ellos, sin supervisión humana directa.
