Una estimada colega nos comparte el presente artículo publicado el 9 de abril de 2026 por investigadores de la University of Texas at Austin. Ese mismo día fue editado por Sadie Harley, revisado por Robert Egan y republicado por Phys.org. Posteriormente, fue traducido y adaptado para este espacio con apoyo de la IA. Veamos de qué trata…
El grupo más grande de chimpancés salvajes conocido por la ciencia se ha dividido de forma permanente. Y lo que siguió no fue una separación pacífica, sino una escalada de violencia letal entre antiguos compañeros.
En un estudio publicado en la revista Science, investigadores documentan la primera fisión permanente claramente registrada en chimpancés salvajes, acompañada de un conflicto intergrupal sostenido. El caso ocurrió en la comunidad de Ngogo, en el Parque Nacional Kibale, Uganda, una población que también aparece en la serie documental de Netflix Chimp Empire.

Durante más de dos décadas, la comunidad se mantuvo cohesionada. Como es típico en chimpancés, los individuos formaban subgrupos flexibles que se separaban y reunían constantemente en una dinámica conocida como fisión-fusión. Existían vínculos sociales amplios y estables dentro de toda la comunidad.
Cuando la división se vuelve irreversible
Todo comenzó a cambiar en 2015. Los investigadores detectaron señales de polarización: dos agrupaciones —Occidental y Central— empezaron a evitarse cada vez más. Este cambio coincidió con modificaciones en la jerarquía de dominancia y ocurrió poco después de la muerte de varios machos adultos que, aparentemente, funcionaban como “puentes sociales” entre los subgrupos.

Para 2018, la separación era completa. La comunidad original había dado lugar a dos grupos independientes, cada uno con su propio territorio. Lo que siguió fue una serie de ataques violentos del grupo Occidental contra el grupo Central.

Entre 2018 y 2024, los investigadores observaron —o dedujeron con alta certeza— siete ataques contra machos adultos y diecisiete contra crías.

“Lo que resulta especialmente impactante es que los chimpancés están matando a quienes solían ser miembros de su propio grupo”, explicó Aaron Sandel, autor principal del estudio. “Las nuevas identidades grupales están prevaleciendo por encima de relaciones de cooperación que habían existido durante años”.
Un fenómeno extremadamente raro
En muchas especies de primates, los grupos grandes se dividen periódicamente para reducir la competencia por recursos. Sin embargo, en chimpancés, las fisiones permanentes son extraordinariamente raras. Las estimaciones genéticas sugieren que podrían ocurrir aproximadamente una vez cada 500 años.

El único caso comparable ocurrió en la década de 1970 en Gombe, Tanzania, durante el famoso estudio de Jane Goodall. No obstante, ese episodio ha sido debatido, en parte porque los chimpancés recibían alimento suplementario por parte de los investigadores.

En Ngogo, en cambio, los animales nunca fueron alimentados artificialmente, y el estudio se basa en casi tres décadas de observación continua dirigida por John Mitani, profesor emérito de la Michigan Universtiy, junto con un amplio equipo internacional y personal de campo ugandés.
¿Un espejo inquietante para los humanos?
Los investigadores son cautelosos al comparar este fenómeno con conflictos humanos. “Desaconsejaría llamarlo una guerra civil”, señala Sandel. Sin embargo, reconoce que la polarización y la violencia colectiva observadas pueden ofrecer pistas sobre dinámicas sociales más profundas.

El hallazgo desafía la idea de que los conflictos humanos dependen principalmente de marcadores culturales como etnia, religión o ideología. Los chimpancés carecen de estos elementos, y aun así desarrollaron identidades grupales rivales que derivaron en violencia sistemática.
Esto sugiere que los conflictos pueden surgir simplemente a partir de dinámicas sociales internas: alianzas, jerarquías, competencia y pérdida de vínculos cohesionadores.

Paradójicamente, los autores ven también un mensaje optimista. Si la polarización puede surgir sin ideología, también podría mitigarse mediante interacciones sociales positivas: cooperación, reconciliación y mantenimiento de vínculos.
Reflexión final:
Este estudio recuerda que los sistemas complejos —sean biológicos, sociales o tecnológicos— pueden mantenerse estables durante décadas… hasta que pierden algunos “nodos” críticos de conexión. Entonces, la red se fragmenta, emergen identidades locales y el conflicto se vuelve probable.
En ingeniería lo llamamos pérdida de resiliencia del sistema. En los chimpancés fue la muerte de individuos clave.
En organizaciones humanas puede ser liderazgo débil, falta de comunicación o polarización creciente. En sociedades, basta con que se rompan los puentes.
Tal vez la lección más provocadora sea esta: la cohesión no es el estado natural de los sistemas sociales; es una propiedad que debe mantenerse activamente.

Y como muestran estos chimpancés, cuando la cooperación deja de cultivarse, incluso un imperio aparentemente sólido puede desmoronarse.
https://phys.org/news/2026-04-chimpanzee-empire-falls-rare-instance.html


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