Un asteroide que sirvió como objetivo de práctica para la NASA fue desviado ligeramente de su órbita alrededor del Sol, un logro que podría ayudar a prevenir futuros impactos de rocas espaciales peligrosas. Según los científicos, este es el primer caso en que se modifica de manera deliberada la trayectoria de un cuerpo celeste.
El cambio en la órbita fue muy pequeño: apenas 0,15 segundos y 720 metros en una vuelta que dura dos años y recorre cientos de millones de kilómetros. Sin embargo, los expertos señalan que incluso una desviación mínima, aplicada con años de anticipación, puede ser suficiente para evitar un posible choque con la Tierra.
La misión que permitió este avance comenzó en 2021, cuando la sonda Dart se estrelló intencionalmente contra Dimorphos, un asteroide que orbita a otro mayor llamado Didymos.
El impacto redujo la órbita de Dimorphos alrededor de su compañero y expulsó grandes cantidades de rocas y polvo, lo que duplicó el empuje sobre el asteroide.
A pesar del cambio de rumbo, la Tierra no corre peligro por estos asteroides en el futuro previsible, razón por la cual se eligió este sistema de asteroides como prueba segura. Los científicos destacan que estos experimentos son clave para desarrollar estrategias de defensa planetaria.
En noviembre, la sonda Hera de la Agencia Espacial Europea llegará a los asteroides para estudiar los efectos del impacto con más detalle. A diferencia de Dart, Hera no colisionará, sino que permanecerá varios meses explorando el sistema y enviando pequeñas sondas experimentales para aterrizar sobre los cuerpos celestes.


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