Un equipo de paleontólogos ha identificado una nueva especie de dinosaurio terópodo, Xenovenator espinosai, que vivió hace unos 73 millones de años en lo que hoy es Coahuila, México, y que podría haber usado su cabeza como un auténtico ariete en combates entre individuos. El estudio fue publicado recientemente en la revista Diversity.
A diferencia de otros troodóntidos, conocidos por ser pequeños, ágiles y con cerebros relativamente desarrollados, Xenovenator presentaba un cráneo grueso y abombado, con una superficie rugosa y huesos internos densos y entrelazados, características que le daban gran resistencia a los impactos.
Este rasgo recuerda a los paquicefalosaurios, aunque pertenece a un grupo totalmente distinto, demostrando un caso de evolución convergente.
El fósil fue hallado a principios de los años 2000 en la Formación Cerro del Pueblo, pero no fue hasta 2026 que se publicó su estudio completo, liderado por el paleontólogo Héctor Rivera-Sylva con colaboración internacional.

Reconstrucción en vida de Xenovenator espinosai. Fuente: Connor Ashbridge
Los análisis con tomografía computarizada revelaron que el cráneo podía soportar golpes fuertes, sugiriendo que se usaba en combates directos, probablemente entre machos, por apareamiento o dominancia.
El hallazgo también indica posible dimorfismo sexual, ya que algunos ejemplares muestran un cráneo menos desarrollado, y abre la posibilidad de que otros troodóntidos hayan tenido comportamientos combativos similares.
Xenovenator formaba parte de un linaje local en Laramidia, la antigua masa continental que abarcaba el oeste de Norteamérica, junto a una especie relacionada, Xenovenator robustus, en el suroeste de Estados Unidos.
Este descubrimiento no solo amplía la diversidad de los troodóntidos, sino que demuestra que incluso los dinosaurios pequeños y veloces podían desarrollar estrategias físicas de combate.
La evolución, como muestra este hallazgo, podía convertir cualquier estructura corporal, por insólita que pareciera, en un arma efectiva.
