Lunes, 05 Octubre 2015 01:00

El Mando Único (I)

Escrito por

Realidad municipal

1.- A continuación transcribiré casi íntegro el texto que me envió, vía correo electrónico, un lector actualmente adscrito a alguna corporación policiaca. Aunque tengo sus datos, me pidió no difundirlos, lo cual cumpliré con absoluta responsabilidad amparado por la Constitución Política del Estado de Morelos con respecto a la secrecía de las fuentes periodísticas. 

Tampoco daré a conocer la corporación a la cual pertenece. Su trabajo es un análisis sobre el funcionamiento de la estrategia de seguridad conocida como Mando Único, donde destaca el planteamiento en torno a la operación de las policías municipales. Este columnista solo hizo correcciones de estilo y muy pocas de carácter ortográfico. Y será necesario dividir el contenido en dos capítulos. Comencemos. El título del trabajo es “¿Mando Único o viejo sistema?”.

2.- “Las constantes quejas de la ciudadanía en Morelos por la falta de seguridad y respeto a los derechos humanos se han convertido en un estandarte político que puede representar muchos votos. Dicho lo anterior, todos están sacando provecho de una situación ajena a un solo gobernante o un partido político porque los discursos no empatan con los tiempos reales, y lo que pareciera buena voluntad, se convirtió en una improvisación de inicio. El equipo de seguridad del gobierno de Morelos estaba formado por una mujer altamente preparada (Alicia Vázquez Luna) y con una reputación de fortaleza y disciplina. Sería la encargada de implantar el modelo de Mando Único que los panistas dejaron en el rincón del Congreso local para generar olvido. Desde Marco Adame ya se hablaba de la asunción de las policías municipales en un mando de carácter estatal. Sin embargo, el proyecto de Mando Único no pintaba como se estimaba. Las medidas emergentes apuntaban a establecer un convenio entre el gobierno estatal y los presidentes municipales para hacer frente a los delitos de alto impacto. El paso se dio y se firmó un acuerdo donde se aportaba un porcentaje (5%) de las participaciones de los municipios para la creación del Mando Único y elementos policiacos para capacitarlos y especializarlos. El modelo no estaba bien cimentado y tuvo sus fallas como todo proyecto. Las fallas se dieron a nivel operativo y las cosas se salieron un poco de control”.

3.- “Ante la llegada de un nuevo responsable a la cabeza de la seguridad pública (Jesús Alberto Capella), se retoma lo que el modelo de Mando Único estipulaba: una sola policía en los 33 municipios dirigida por un solo mando. Aquí empezó el problema. Las policías municipales entraron en una crisis existencial por la asunción del mando estatal y los presidentes municipales se preocuparon por lo que pasaría con sus policías de ahí en adelante. En todas las corporaciones policiacas se vive un ambiente diferente y acorde a las necesidades de cada presidente, dicho en otras palabras: cada quien hace lo que más le parece. Si, así de difícil es cada policía. La mayoría de los presidentes municipales se ocupan de pagar sus facturas generadas en las campañas políticas y de ahí que no hay compromiso de una verdadera profesionalización por la falta de vocación de sus integrantes. Ingresan a la corporación desde albañiles hasta profesionistas desempleados. De todos es sabido que nombran como responsable de la seguridad en su municipio al amigo, al compadre, al que le prestó dinero, a quien se le conoce como muy duro de carácter o bien al recomendado de un diputado, senador o padrino político y a quien se cree especialista en la materia”.

4.- “El siguiente paso es el que la policía responda a las necesidades del presidente municipal para que realice las siguientes funciones: entregar las invitaciones a los eventos que se llevan a cabo. Trasladar a algún municipio u otro lugar a los funcionarios que lo requieran. Retirar a los animales que estorban en las calles o carreteras, a los comerciantes que invaden las banquetas, que vayan a cambiar focos o que se pongan a barrer calles como ejemplo populista de los gobiernos en funciones. Que se cancelen las infracciones de tránsito por el simple hecho de que el infractor es amigo, primo o conoce a alguien del cabildo sin importar lo que haya pasado. Que liberen a las personas que se detienen por alterar el orden público, tomar en vía pública o por golpear a las esposas o los hijos (aquí también intervienen los síndicos y regidores pidiendo favores a cambio de no pedir su destitución en sesiones de cabildo). También ordenar que se libere a quien encontraron con un arma de fuego y tiene parentesco con alguien del cabildo y por último, acompañar y participar en todas las actividades que se realizan en los DIF municipales especialmente en la entrega de juguetes ante la falta de personal y vehículos. No podemos pasar por alto que las patrullas y los elementos policiacos se convierten en meseros y cargadores para llevar la comida, las sillas, las mesas, los manteles y el equipo de sonido en las fiestas tradicionales de cada comunidad”.

5.- “En lo que respecta a la prevención del delito, no hay una planificación y seguimiento por el personal encargado de esa área. Mientras que las funciones que se deben llevar a cabo son las de realizar diagnósticos, evaluaciones y capacitación de acuerdo a los resultados obtenidos, no se cuenta con el personal adecuado ni capacitado para tal fin. Por lo regular, se lleva a cabo el pago de facturas con aquellas personas que apenas terminaron la educación primaria o secundaria. Sujetos que en su vida estuvieron frente a un grupo de personas y menos que tengan facilidad de palabra. Esto lleva a una rotación constante de personal. En lo que respecta al equipo policiaco estamos hablando de otro cantar: cada presidente municipal es libre de comprar los uniformes en donde le den más barato sin importar la calidad y si es el adecuado para los elementos policiacos. No podemos olvidar que alguien se lleva una comisión por dicha compra. La radio comunicación es importante porque resuelve los problemas a las demás áreas. Es decir, que se compran equipos de radio comunicación para seguridad pública, tránsito y protección civil o bomberos y se aprovecha para el equipo del presidente, los regidores, el síndico, salud, bienestar social, parques y jardines, en fin, la mayoría de las áreas y con cargo a seguridad pública”.

6.- “De las patrullas ni hablemos. Pocos presidentes se preocupan por comprar nuevos vehículos para patrullas y otros más siguen reparando las patrullas existentes. Otros, pasan vehículos de otras áreas a seguridad pública o bien, de seguridad pública a otras áreas. El chiste es ahorrar. En lo que respecta a la disciplina, como en la mayoría de los municipios se carece de un marco normativo para seguridad pública, cada presidente le imprime su estilo y va desde el que dice: tú eres el encargado de la seguridad en el municipio, hasta el que dice quién se queda arrestado o quien se va de permiso sin importarle nada ni nadie. La lucha por el poder de la policía es visible todos los días entre los integrantes del cabildo ya que todos se sienten presidentes municipales. Qué decir de los ayudantes municipales. Los policías municipales siguen un estricto camino de indiferencia y relajamiento por las circunstancias antes mencionadas pero le sumamos las siguientes: la mayoría de los elementos policiacos llego a la corporación por ser el último de los recursos que había para llevar unas monedas a su casa. Los requisitos eran mínimos y no importa la vocación. En la mayoría de los municipios existen vicios añejos como el hecho de que los elementos policiacos ocupen patrullas o motopatrullas a cambio de una cuota”. MAÑANA LE SEGUIMOS.

Guillermo Cinta

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