Trajín Trajín Fotógraf@: TOMADA DE LA WEB
Publicado en Panóptico Rojo Domingo, 22 Julio 2018 05:27

Trajín

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En la semana que concluye, el Senado de Uruguay emitió una declaración condenando la violencia en Nicaragua; José Mujica, ex presidente y actual senador, habló también sobre la situación en dicho país: "Hay momentos que hay que decir 'Me voy' (...) Quienes ayer fueron revolucionarios perdieron el sentido de la vida. Me siento mal porque conozco gente tan vieja como yo. Porque recuerdo nombres y compañeros que se dejaron la vida en Nicaragua, peleando por un sueño", lamentó durante el tiempo concedido para su mensaje.

En este espacio hemos comentado sobre la trayectoria de José Mujica, en algún domingo pasado; después del proceso electoral reciente, podría ser interesante recordar y reflexionar sobre algunas cuestiones ya anotadas en Panóptico Rojo.

De la trayectoria de vida de José Mujica han opinado desde cineastas como el serbio Emir Kusturica, describiéndolo como “el último héroe que acepto como un héroe en el mundo de la política”, hasta el ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien reconoció “la extraordinaria sensibilidad en lo que se refiere a asuntos de democracia y derechos humanos, dados sus fuertes valores y su historia personal: es un líder en esos asuntos en todo el hemisferio”.

José “Pepe” Mujica nació el 20 de mayo de 1935 en Montevideo, Uruguay, en una familia de descendientes vascos. Fue vendedor de flores, autodidacta y luego militante del grupo político tradicional uruguayo Partido Nacional. A mediados de los 60 fundó el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), con el que participó en operativos guerrilleros: en esos años fue herido por proyectil de arma de fuego, cayó cuatro veces prisionero, sometido a torturas brutales, y estuvo en prisión entre 1972 y 1985, en condiciones que lo llevaron casi a rozar la locura y a ser internado en el Hospital Militar de Montevideo. Recuperó la libertad precisamente en 1985, junto a otros presos favorecidos por una amnistía.

Un excelente libro para conocer más sobre la historia del hombre de gesto bonachón, es “José Mujica. La revolución tranquila”, del periodista Mauricio Rabuffetti. Después de su liberación, “Pepe” fue diputado, senador, ministro y llegó a la presidencia el primero de marzo del 2010, encabezando el segundo gobierno del Frente Amplio (FA). Quien mediáticamente fue conocido como 'el presidente más pobre del mundo', despreció la residencia destinada para los mandatarios y se quedó viviendo en su modesta granja de las afueras de Montevideo, de tres pequeñas habitaciones.

Ante numerosos periodistas de todo el mundo ha señalado -palabras más, palabras menos- que él no es pobre: “Pobres son los que precisan mucho para vivir, esos son los verdaderos pobres; yo tengo lo suficiente”, afirmó en el 2013, y se describió como “austero”, “sobrio” y “liviano de equipaje”. “Peleo por la libertad y la libertad es tener tiempo para hacer lo que a uno le gusta”, puntualizó.

Tan liviano le gusta viajar que cuando un jeque árabe le ofreció un millón de dólares por su viejo Volkswagen Fusca, rechazó el ofrecimiento, habiendo señalado tiempo atrás que mientras viviera, jamás vendería su vehículo. Dicha anécdota es una de varias propias de su estilo y filosofía de vida: su modo de vivir modesto, en contraste con otros presidentes, atrajo la atención del mundo.

Durante la 68ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del 2013, en la que participaron líderes de 196 países del mundo, José Mujica ofreció un discurso de casi una hora, con su voz pausada y reflexiva. El discurso -en el que expone sus puntos de vista sobre política, economía, nacionalismo, democracia, ecología, entre otros temas que incluyen su visión personal del futuro- ha sido calificado como “inolvidable”, reflejando la personalidad  de un hombre inteligente, que cree en las ideas y en que se necesita un mundo nuevo:

“… alguna vez fui un muchacho, que como otros quiso cambiar su época y su mundo, tras el sueño de una sociedad libertaria y sin clases. Mis errores, en parte son hijos de mi tiempo y obviamente los asumo. Pero hay veces que me grito con nostalgia: ¿Quién tuviera la fuerza de cuando éramos capaces de abrevar tantas Utopías?”.

“Sin embargo no miro hacia atrás porque el hoy real nació en las cenizas fértiles del ayer; por el contrario, no vivo para contrariar cuentas o reverberar recuerdos. Me angustia y de qué manera el porvenir que no veré y por el que me comprometo. Si, es posible un mundo con una humanidad mejor, pero tal vez hoy la primera tarea sea salvar la vida (…) La tolerancia es el fundamento de poder convivir en paz y entendiendo que en el mundo somos diferentes”.

“El combate a la economía sucia, al narcotráfico, a la estafa y al fraude, a la corrupción, plagas contemporáneas, prohijadas por el anti-valor, ese que sostiene que somos más felices si nos enriquecemos, sea como sea. Hemos sacrificado los viejos dioses inmateriales, y ocupamos el templo con el dios mercado; él nos organiza la economía, la política, los hábitos, la vida y hasta nos financian cuotas y tarjetas de apariencia de felicidad”.

“Parecería que hemos nacido sólo para consumir y consumir, y cuando no podemos cargamos con la frustración, la pobreza y hasta la auto exclusión. Lo cierto hoy que para gastar y enterrar los detritos en eso que se llama la huella de carbono por la ciencia, si aspiráramos en esta humanidad a consumir como un americano medio o promedio, son imprescindibles tres  planetas para poder vivir”.

“Nuestra civilización montó un desafío mentiroso y así como vamos, no es posible para todos colmar ese sentido de despilfarro que se le ha dado a la vida (…) Civilización contra la sencillez, contra la sobriedad, contra todos los ciclos naturales; pero peor, civilización contra la libertad que supone tener tiempo para vivir las relaciones humanas, lo único trascendente: amor, amistad, aventura, solidaridad, familia”.

“¿Es que somos felices alejados de lo eterno humano? Cabe hacerse esta pregunta. Aturdidos, huimos de nuestra biología que defiende la vida por la misma como causa superior y la suplantamos por el consumismo funcional… funcional a la acumulación (…) Todo, todo, es negocio. Todavía las campañas de marketing caen deliberadamente sobre los niños y su psicología, para influir sobre los mayores y tener así al futuro, un territorio asegurado”.

“El hombrecito promedio de nuestras grandes ciudades deambula entre las financieras y el tedio rutinario de las oficinas, a veces atemperadas con aire acondicionado; siempre sueña con las vacaciones, y la libertad; siempre sueña con concluir las cuentas, hasta que un día el corazón se para y adiós. Habrá otro soldado cubriendo las fauces del mercado, asegurando la acumulación”

“Creemos que el mundo requiere a gritos reglas globales que respeten los logros de la ciencia que abunda pero no es la ciencia la que gobierna el mundo (…) Necesitamos ir, mascar mucho lo viejo y eterno de la vida humana, junto a la ciencia: esa ciencia que se empeña por la humanidad, no para hacerse rico. Con ellos, con los hombres de ciencia de la mano, primeros consejeros de la humanidad, establecer acuerdos para el mundo entero”.

“Obviamente, no somos tan ilusos. Estas cosas no pasarán, ni otras parecidas. Nos quedan muchos sacrificios inútiles por delante. Mucho remendar consecuencias, y no enfrentar las causas (…) Y naturalmente, va a continuar impertérrita la acumulación, para regodeo del sistema financiero. Continuarán las guerras y por tanto los fanatismos. Hasta que tal vez la naturaleza nos llame al orden y haga inviable nuestra civilización. Tal vez, señores, tal nuestra visión es demasiado cruda, sin piedad, y vemos al hombre como una criatura única, la única que hay arriba de la tierra capaz de ir contra su propia especie”.

Corresponde otorgar un espacio también a quienes opinan que José Mujica no ha hecho nada significativo y que sólo pronuncia “frases sin ideología”, o que no existe un “razonamiento lógico para alcanzar un objetivo práctico, acciones concretas”. Un ejemplo es el filósofo y poeta uruguayo Eduardo Sanguinetti, quien después de haber propuesto a Mujica para el Premio Nobel de la Paz en el 2012, se arrepintió posteriormente. El historiador Lincoln Maiztegui Casas o el periodista Luciano Álvarez de “El País” también han escrito críticas hacia quien desde hoy es ex mandatario uruguayo. Sin olvidar la herencia de temas controversiales en la agenda del gobierno de Uruguay.

En algún momento Mujica apuntó que no tenía “vocación de héroe” pero que le molestaba la injusticia: “Al cabo de tanto trajín supimos que la lucha que se pierde es la que se abandona; no hay ningún final sino el camino mismo al que muchos otros arrimarán lo suyo para continuarla”. Coincidimos.

 

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Margarita Rebollo

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