Hay estados del país que gozan de una popularidad no muy positiva en cuanto a circular por sus carreteras se refiere, debido a que —en su momento— alguna autoridad vio en la infracción al vehículo que porta placas foráneas la oportunidad de hacer un buen negocio para las arcas municipales.
El resultado de esas conductas es que tanto el transporte de carga como los paseantes que viajan en vehículo traten de evitar esos tramos o lugares para no ser blanco de estas “multas”.
Lo peor de esas conductas es que además de inhibir la derrama económica, poco a poco se va construyendo una reputación negativa que, a la larga, golpea mucho a las localidades.
El llamado de las autoridades estatales de ayer a los municipios para “moderarse” en la forma como se aplica la normatividad local a turistas va en ese sentido y busca que el paseante perciba que en Morelos hay hospitalidad.
