Cualquier aumento a la tarifa del transporte público colectivo representaría un golpe a los bolsillos de los usuarios, que se verían obligados a pagar más por el mismo transporte inseguro, deteriorado y cada vez más ineficiente.
Sólo por tener un referente, la última alza que se dio en Morelos fue de dos pesos, rango similar a la que se observó el año pasado en otras entidades del centro del país, como la Ciudad de México, que incrementó un peso con cincuenta centavos el pasaje del transporte concesionado, y en el Estado de México el aumento fue de dos pesos.
Aumentar en dos pesos la tarifa representaría un incremento del 20 por ciento, que evidentemente es mayor al monto de la inflación anual del año pasado, pero similar al acumulado anual desde 2022; en este último porcentaje recaería el principal argumento de una eventual alza.


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