La imagen del desastre sigue en la mente de Dominga y Martín, quienes a un año del terremoto aún tienen miedo de regresar al Centro de Salud de Coatetelco y no han podido recuperarse. La imagen del desastre sigue en la mente de Dominga y Martín, quienes a un año del terremoto aún tienen miedo de regresar al Centro de Salud de Coatetelco y no han podido recuperarse. Fotógraf@: Nora Celia Domínguez
Publicado en Zona Sur Viernes, 21 Septiembre 2018 05:10

¿Sobrevivir al 19-S? Eso cuesta caro

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Un matrimonio de la tercera edad que sobrevivió al derrumbe del Centro de Salud de Coatetelco ha tenido que enfrentarse a las graves heridas que sufrió y la falta de apoyo gubernamental.

Miacatlán.- Olvidado por las autoridades está un matrimonio que sobrevivió al derrumbe del arco de concreto del Centro de Salud de Coatetelco por el terremoto del 19 de septiembre de 2017, incluso por muchos de los grupos de ayuda que llegaron a la comunidad, ya que los apoyos se destinaban para quienes habían perdido su casa.
Alrededor de la una de la tarde del 19 de septiembre de 2017, el matrimonio de Dominga López Rodríguez, de 56 años, y Martín Nepomuceno Pérez, de 60 años, llegaba al Centro de Salud porque tenía una cita por el programa de Prospera, como muchos de los que estaban en ese lugar aquel día. Acababan de entrar cuando todo comenzó a moverse y les indicaron inmediatamente que salieran; al salir, la estructura de concreto cayó por completo sobre Dominga y Martín.
"Se vino el arco que estaba, nada más vimos que volaron los pedazos y nos cayó parte del escombro. A mi esposa le cayó en la cadera y la pierna, a mí me cayó un pedazo de concreto en la pierna derecha", relató Martín. 
"Intentábamos levantarnos, pero no se podía. Cuando caímos, volteaba a ver a mi alrededor y veía polvo, gente atrapada en espacios más grandes de concreto, sangre; oía gritos de auxilio, y después, y lo supe después, perdí el conocimiento porque me golpeó la cabeza una reja de tubulares que se nos vino encima, y perdí el conocimiento. Desperté alrededor de las tres de la mañana y ya estaba en una camilla del Hospital (General) de Tetecala; vi a mis hijos y mis hermanos alrededor, todos llorando. Mi hija me preguntó cómo me sentía y yo dije que mal, no sentía mis piernas. Mis hermanos me decían que iba a estar bien", contó la señora López.
Poco a poco, Dominga, que resultó con fractura en cadera y pierna izquierda, fue recuperando el movimiento. Tanto ella como don Martín permanecieron hospitalizados en el mismo cuarto 14 y 12 días, respectivamente.
Tuvieron muchos gastos que entre la familia lograron solventar. El apoyo que sí recibieron fue la atención por parte de una brigada de médicos de Hidalgo que los operó y donaron los aparatos que a los dos les fueron colocados, pero por parte de la presidencia municipal. Únicamente recibieron, semanas después del sismo, la visita de trabajadores con dos despensas, una para cada uno, pero nunca regresaron, de nuevo.
El matrimonio, como muchos, tampoco ha podido regresar al Centro de Salud, tiene miedo, la imagen del desastre sigue en su mente. La tarjeta de Prospera únicamente la lleva su hija cada mes para que no le quiten el apoyo. Todas las curaciones que Dominga y Martín siguen recibiendo son en el hospital.
Aseguraron que fueron seis los que murieron ese día, dos niños, dos médicas y dos señores más, aunque oficialmente se habló únicamente de cuatro decesos en ese lugar, ya que el resto falleció en el hospital a consecuencia de las lesiones por el sismo.
Para, doña Dominga el trauma fue tal que a la fecha sigue con miedo. Por meses, fue difícil conciliar el sueño, tenía pesadillas, y a un año de la tragedia, ese temor regresa, dijo. 
"Ya se cumplió un año y se vuelve sentir. No podíamos salir. Sí hubo mucho apoyo, pero para quienes podían salir, quienes habían perdido su casa. Nosotros tardamos para poder movernos; mi esposo tuvo unos fijadores por varias semanas, con seis tornillos. Yo estuve en cama; apenas en marzo comencé a caminar más", añadió. 
A la fecha no han logrado recibir rehabilitación por el costo que esto representa, ya que tienen que trasladarse en taxi. Don Martín es campesino, pero desde el 19 de septiembre no ha vuelto a trabajar, y aún no se siente seguro para hacer su vida normal. Ha sido un año muy difícil para ellos, dijo el sexagenario.
Su casa se ubica en la calle Amargura sin número de la colonia Centro en Coatetelco. Ahí pasan los días, ayudados por su familia, que en todo momento ha estado con ellos cuidándolos y atendiéndolos.

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