La doctora Silvia Torres Castilleja, investigadora emérita del Instituto de Astronomía de la UNAM, e integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, asume la presidencia de la Unión Astronómica Internacional para el periodo 2015-2018. La doctora Silvia Torres Castilleja, investigadora emérita del Instituto de Astronomía de la UNAM, e integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, asume la presidencia de la Unión Astronómica Internacional para el periodo 2015-2018. Fotógraf@: Elizabeth Ruiz Jaimes/AMC.
Publicado en Sociedad Sábado, 22 Agosto 2015 01:00

Inicia mexicana Silvia Torres presidencia en la Unión Astronómica Internacional

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Su misión, hacer que funcione este organismo tras la profunda transformación que registró hace tres años, que lo hizo arrancar desde cero para responder a las necesidades actuales y adaptarse a los nuevos tiempos

Silvia Torres Castilleja no recuerda el año en que se hizo miembro de la Unión Astronómica Internacional (IAU, siglas en inglés); lo que sí tiene presente es que ha asistido desde 1971 -con excepción de una- a todas las asambleas generales que ha organizado esta sociedad que agrupa a más de 11 mil miembros de alrededor cien países. La XXIX Asamblea General de la IAU que se lleva a cabo desde el pasado día 3 en Honolulu, Hawaii, concluirá este viernes con la científica mexicana como nueva presidenta para el periodo 2015-2018.

Será la máxima responsabilidad que alcance al interior de dicha organización, de la que ya fue vicepresidenta (2000 al 2006), y la suya será una tarea importante –al lado del secretario general Piero Benvenuti, de un presidente electo y seis vicepresidentes-, pues tiene que hacer operar a la IAU con su nueva estructura, la que adquirió tras los grandes cambios que se hicieron en la pasada asamblea en Beijing, China, en 2012.

La investigadora emérita del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comentó en entrevista para la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), de la que es integrante, que la esencia de la Unión son los encuentros de ciencia, las asambleas generales, los grandes temas astronómicos, y aunque precisó que se trata de una entidad “robusta” y “aceitada”, requiere de adaptarse a las nuevas necesidades, motivo de su transformación.

“Precisamente en Beijing se propuso deshacer todas las divisiones y las comisiones, así fue que se reestructuró completamente la IAU hace tres años y ahora me toca la operación de esta nueva estructura. Estamos respondiendo a que los campos de estudio se van modificando, algunas áreas que hace años eran de mucho interés ya no lo son ahora, o algunas funciones que se realizaban ya no son importantes, entonces nos quedamos en cero, fue mucho trabajo el que se hizo y hay mucho aún por delante porque ahora tenemos que hacer que funcione”.

La IAU está conformada por ocho divisiones con temas astronómicos distintos y 35 comisiones con tópicos específicos -unas son renovación de las anteriores y otras que son totalmente nuevas o con un enfoque distinto (antes de la reestructuración eran 40)-; las cuales a su vez pueden tener grupos de trabajo con tareas aún más acotadas que cuando las terminan se deshacen, o aquellas cuyas actividades son más prolongadas duran varios periodos.

Silvia Torres recordó que la Unión arrancó actividades en 1922 con alrededor 15 comisiones hasta llegar al 2012 con más del doble. “La comisión 34 era la de materia interestelar, la 35 se refería al interior de las estrellas, y así fue creciendo, luego se iban deshaciendo unas y eliminado otras, es decir, la numeración ya no corría, daba saltos, esto no quiere decir que no hubo renovación, pero el cambio que se hizo en el 2012 fue brutal. Siempre se hicieron modificaciones intentando atraer a todos, buscando darles espacio, invitarlos a formar parte de la Unión para que ésta no sólo fuera un nombre”.

Como ejemplo de los nuevos temas que dominan en las comisiones está el ondas gravitacionales, el cual se está dialogando al interior de la Unión, y aunque hay más, reconoció que recientemente existe preocupación para proteger los sitios astronómicos y preservar los cielos oscuros, “temáticas que también nos preocupa, no son necesariamente nuevos, y sin ser estrictamente científicos, es algo que nos interesa a los científicos”.

Recordó que previo a los movimientos que se hicieron hace tres años, en 2009 se propuso el plan “Astronomía para el desarrollo” con el objetivo de difundir esta ciencia y que fuera pivote de desarrollo para los países en vías de desarrollo, para este proyecto se abrió una oficina en Ciudad del Cabo, Sudáfrica en 2011, con el fin de operar los programas, los cuales deben tener como eje tres tareas principales: reforzar la licenciatura y el posgrado de investigación, fortalecer la enseñanza de la astronomía en primaria y secundaria, y seguir entusiasmando a la población con temas astronómicos.

Indicó que este plan que ya lleva cuatro años operando –y abrirá nuevas oficinas en otras regiones del mundo- surgió del Año Internacional de la Astronomía en 2009, el cual tuvo tal éxito que no se quiso tirar por la borda toda esa experiencia de acercamiento a la población, por lo que se quiso seguir reforzándolo.

“Estos programas se están beneficiando con dinero semilla. El tener membrete de la Unión les ayuda en su país a tener más fondos”.

La astrónoma destacó también que parte importante de su trabajo será seguir reuniendo recursos de las cuotas de los países, y apoyar los simposios que se llevan a cabo durante el año, alrededor de nueve, los cuales se eligen entre las propuestas que llegan al comité directivo con temas astronómicos diversos.

Con el tiempo, una IAU democrática

Después de 93 años de existencia, la Unión Astronómica Internacional, subrayó Torres Castilleja, se ha vuelto democrática, en el pasado no lo era tanto y este cambio ha ido respondiendo, también, a los tiempos.

Recordó que la única votación conflictiva y peleada que ha vivido hasta ahora en las asambleas generales de la Unión a las que ha asistido fue en el 2006, cuando se decidía si Plutón debía o no ser considerado un planeta. “Esa sí fue una discusión muy acalorada donde todos los miembros participaron de manera muy intensa y, bueno, sabemos el resultado de esa votación; en otros casos normalmente aunque hay libertad para opinar, la gente se siente a gusto con la propuesta, entonces no necesariamente se llega al debate o la decisión de alcanzar un acuerdo por mayoría, pero lo de Plutón fue muy sentido”.

Otro conflicto de carácter científico aunque menos intenso se dio en el 2000, cuando se discutía si se recomendaba o no digitalizar las placas fotográficas. “Las placas, que son fotografías en vidrio, si se digitalizan se convierten en información en computadora, y todo mundo quería que se hiciera por lo que esto representaba, pero no estaba claro si era pertinente que la IAU realizara la recomendación porque había la preocupación de ello pudiera forzar a los observatorios destinar más dinero a ese trabajo. Al final ganaron las bases y se hizo la recomendación. Ese tipo de discusiones para nosotros son muy importantes, lo que se estaba discutiendo no era la bondad de hacerlo, sino la bondad de recomendar, ¿qué difícil, no?, era más una cuestión de fondo que de forma”.

Avanzan las mujeres

Silvia Torres no es la primera mujer en ocupar la presidencia de la IAU ni la primera persona latinoamericana en ocupar el cargo, pero el hecho de que sea la segunda mujer es algo muy significativo.

“La Unión llegó tarde a la percepción de que había una discriminación hacia las mujeres, pero una vez que llegó, porque la hicimos llegar, lo entendió y lo tomó como una de sus metas, ya que verifica que en los simposios haya mujeres en los comités organizadores, así como en las pláticas invitadas; se insiste y su misión es que haya mujeres en las representaciones de los distintos países y esto está permeando a nuestra agrupación”.

En la actualidad, la proporción de mujeres en la membresía de la IAU es de 15%, y aunque esta presencia ya estaba, apuntó la científica, no se le daba el espacio para ejercer de manera más propositiva y ahora ya lo es.

“Esta brecha, sin embargo, es de origen, de los países mismos, no es la Unión; la IAU llegó tarde porque a los directivos ese tema no les preocupaba, ni se daban cuenta de que había esa diferencia, era algo normal, lo de siempre, pero había que revertirlo y se revirtió y yo formé parte de ese movimiento hace unos 20 años y esto ha sido un proceso interesante”.

Y para México

El desarrollo de la astronomía en México es un trabajo que están haciendo distintas instituciones de país, aseguró, por lo que no se ha considerado particularmente depender de algún financiamiento de la IAU. Dijo que nuestro país ya cuenta con motor propio y se ha reforzado la difusión de la astronomía, como la Noche de las Estrellas que surge del Año Internacional, que se mantiene y va creciendo; así como los planes de licenciatura y maestría en UNAM, en Baja California, Michoacán, Puebla, Sonora y Guanajuato, entre otras, lo quiere decir, en su opinión, que se está avanzando.

“Definitivamente en donde estamos muy cojos es en el acercamiento con los maestros de primaria y secundaria, no hemos logrado enamorarlos, es un pendiente que tenemos. Hubo intentos en el 2009 y no hubo eco, nos quedan muy lejos, no sabemos cómo acercarnos para lograr una mejor presentación de la astronomía y en general un mejor entusiasmo por la ciencia, la astronomía es un pretexto, nos preocupa la ciencia y eso no lo hemos logrado”.

Pese a lo anterior, Silvia Torres resaltó que la astronomía definitivamente ha ido creciendo en nuestro país, como comparación indicó que hace 50 años en el Instituto de Astronomía había cinco astrónomos y ahora son más de 300 con doctorado en México, sin embargo, lamentó que no haya espacios para ellos en las universidades, una situación que no sólo afecta a la astronomía, sino se trata de un problema del país. “Podríamos tener astrónomos con doctorado pero no hay empleos dignos donde se aproveche toda esta preparación”.

Lo mismo ocurre con la infraestructura, que aún cuando ha crecido, ésta ha sido insuficiente. “La infraestructura en astronomía es cara, lo es en la ciencia porque hay muy alta tecnología que apoya las investigaciones, entonces se vuelve muy costosa, no quiere decir que sea un desperdicio, es más bien una inversión y se tiene que hacer”.

Fabiola Trelles Ramírez.

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Enrique Galindo Fentanes

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