Abril es el mes de la declaración fiscal para personas físicas. Hay que pagar los impuestos o, en un caso feliz y excepcional, recibir devolución de los mismos. Los impuestos sirven para, al igual que otras contribuciones, financiar al gobierno para que realice sus funciones, políticas, administrativas, prestación de servicios, así como la construcción y mantenimiento de infraestructura social.
Los impuestos directos (en México el más importante es el Impuesto Sobre la Renta o ISR) se aplican directamente sobre nuestros ingresos, mientras que los indirectos actúan sobre el consumo, como es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el cual pagamos cuando adquirimos algún bien o servicio. Todos quienes trabajamos formalmente para un patrón o empleador, pagamos ISR. Los que carecen de esta condición, no pagan.
En 2025, el 88% de los ingresos del gobierno federal los aportaron los impuestos. De esos ingresos, el 54% fueron generados por el ISR; 28% lo aportó el IVA, y 12.5%, el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios. El SAT informó que los ingresos tributarios se incrementaron 4%, en términos reales, respecto a 2024, lo que implicó una mayor fiscalización a los contribuyentes.
Dado el gran nivel de evasión del ISR, pues gran parte de la actividad económica (55% en 2023) es informal y no lo paga, los impuestos IVA y IEPS complementan los ingresos tributarios al gravar el consumo. Es decir, si no pagamos ISR por tener un empleo informal, sí pagamos IVA y el IEPS en nuestro consumo diario.
En México, como en muchos países del mundo, el ISR es progresivo. Es decir, paga más impuesto el que más dinero gana. Otra forma de decirlo es que el que más trabaja, paga más. Hay pros y contras en este sistema, pero es el que prevalece mundialmente. Cuando se presenta la declaración anual, se paga ISR adicional al que ya nos quitan cada quincena.
El problema es que, en compensación, los servicios que recibimos del gobierno no siempre son satisfactorios. Inseguridad, calles en mal estado, medicamentos y servicios de salud insuficientes, acciones y obras electoreras, son algunos ejemplos. Urge revisar la carga fiscal, ampliar la base gravable y hacer más efectivos los servicios públicos. Es el legítimo deseo de quienes pagamos impuestos.


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