Le Corbusier revisando la maqueta para el concurso del Palacio de los Soviets, en Moscú.    Le Corbusier revisando la maqueta para el concurso del Palacio de los Soviets, en Moscú. Fotógraf@: Archivos de la Fundación Le Corbusier de París.
Publicado en Sociedad Martes, 03 Diciembre 2019 05:22

¿Qué hay detrás de un concurso de arquitectura?

Escrito por Arq. Víctor Hugo Wido Martínez

Los concursos de arquitectura, desde una perspectiva más objetiva, son el puente que garantiza la calidad de un trabajo, el resultado es un estudio profundo de una problemática social del momento. Los concursos también son promotores de jóvenes arquitectos dispuestos a entregar todo por el desarrollo de su crecimiento profesional.

Las oficinas de arquitectura que deciden enfrentar el encargo llegan a un límite de exigencia tan notable que puede desestabilizar a todo un equipo. La carga de trabajo, el estrés, la inversión económica, la presión del tiempo, llevan a los arquitectos-urbanistas a desarrollar ideas complejas que uno no podría desarrollar en un encargo habitual.

Su persistencia histórica, ya de varios siglos, debería permitirnos reflexionar sobre su sentido profesional y disciplinar.

Pero en realidad ¿qué hay detrás de ellos? Entender la temática es una conjugación de problemas actuales, el encargo de un concurso ya sea privado o público establece necesidades básicas para su correcta ejecución. Sin embargo, existe una parte, digamos un poco más “obscura”, los intereses político-sociales son uno de los factores decisivos en los fallos de los concursos, principalmente en los de carácter público, ya que esto puede beneficiar a unos cuantos.

A través de la historia lo hemos visto y pongo como ejemplo un caso del arquitecto franco-suizo Le Corbusier. Cuando Le Corbusier tenía un poco más de cuarenta años, afronto dos concursos internacionales: el Palacio de las Naciones en Ginebra (1926–1931) y el Palacio de los Soviets en Moscú (1931–1932), en ambos casos fue vencedor, en ellos el arquitecto intentaba acceder a grandes encargos (escala urbana) en donde pudiera poner su ideario moderno sobre arquitectura y urbanismo.

Por conveniencia y falta de organización por parte de los gobiernos, los proyectos fueron asignados a otros arquitectos con más relevancia en el ámbito académico.

Esto llevo a todos los contactos de Le Corbusier del Movimiento Moderno a orquestar diversas polémicas en medios de comunicación y organizaciones, poniendo al gobierno en una situación muy polémica, por entender que el progreso se veía frustrado por el triunfo de propuestas reaccionarias.

Morelos no se queda atrás, los concursos publicados dentro del estado son casi nulos y los que existieron fueron por invitación, curiosamente con puras oficinas que no tenían nada que ver con Morelos, principalmente despachos de alto renombre de la Ciudad de México. La falta de difusión y la confianza de los gobiernos, organizaciones y empresas por depositar encargos a despachos emergentes del estado de Morelos ha hecho de este tema una anulación completa por el desarrollo de nuevos talentos morelenses. Finalmente, no hace falta hacer mucho, es solo una cuestión de confianza, de creer que el talento, el profesionalismo y la calidad existe dentro de nuestro estado.

 

 

 

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