La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el pasado 6 de abril una agenda de trabajo conjunta con la Secretaría de Hacienda, el Banco de México, el Servicio de Administración Tributaria y la banca comercial para modernizar el sistema financiero del país.
El plan se basa en tres objetivos principales: impulsar los pagos digitales, integrar al sistema financiero a trabajadores informales y facilitar el acceso al crédito para micro y pequeñas empresas.
El Gobierno federal e instituciones financieras trabajan conjuntamente para avanzar en la digitalización de la economía, es decir, disminuir el uso de efectivo, informó la presidenta Claudia Sheinbaum. pic.twitter.com/Z3wTfLikY8
— NMás (@nmas) April 6, 2026
La propuesta busca que cualquier persona pueda realizar pagos con su celular incluso en pequeños negocios, abrir cuentas bancarias sin necesidad de contar con RFC y acceder por primera vez a financiamiento formal. Como referencia, el gobierno toma el caso de India, donde la digitalización de pagos ha tenido gran éxito.
Uno de los principales enfoques es reducir el uso de efectivo en México, una práctica aún predominante que dificulta la supervisión fiscal, fomenta la informalidad y limita el acceso a servicios financieros. Para ello, se promoverán sistemas de pago electrónico accesibles tanto para grandes empresas como para pequeños comercios.
Entre los anuncios más destacados está la creación de cuentas bancarias —nivel 2 y nivel 3— que podrán abrirse sin registro ante el SAT. Estas permitirán que personas en la informalidad se integren al sistema financiero.
La estrategia sigue una lógica gradual: primero bancarizar a la población y después avanzar hacia su formalización, un modelo que ha dado resultados en países como India y China.
Además, se plantea una visión más amplia del papel del Banco de México. Según el economista Jorge Flores, el mandato constitucional del banco central no solo abarca el control de la inflación, sino también el impulso al crecimiento económico, la competitividad y el empleo, lo que abre la puerta a una mayor participación en el fomento del crédito.
El tercer eje se centra en ampliar el financiamiento para micro y pequeñas empresas, uno de los sectores con mayores dificultades para obtener crédito formal. En este sentido, la banca comercial ya asumió el compromiso de incrementar su apoyo a este segmento.
Con estas medidas, el gobierno busca que la disminución del uso de efectivo contribuya a una mayor transparencia, reduzca la evasión fiscal y promueva el crecimiento económico en sectores históricamente excluidos.
El desafío es considerable, pero experiencias internacionales demuestran que una transformación de este tipo es viable en pocos años.


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