La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este lunes que el precio de la gasolina en el país no subirá, a pesar de la preocupación internacional por el impacto que el conflicto con Irán podría tener en el mercado energético.
Durante su conferencia de prensa diaria, la mandataria explicó que su gobierno cuenta con un mecanismo creado durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador para evitar incrementos en los combustibles.
Este sistema permite reducir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), un impuesto aplicado a los combustibles, cuando los precios internacionales del petróleo suben.
Sheinbaum señaló que, si el costo de producir o importar gasolina aumenta, el gobierno puede disminuir este impuesto para impedir que el precio final al consumidor se eleve en el país. Este mecanismo ya fue utilizado en 2022, cuando los precios del petróleo se dispararon tras la Russian invasion of Ukraine.
#LoÚltimo 🚨Ante el incremento en el precio internacional del petróleo, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que en México existe un mecanismo para evitar que suba el costo de los combustibles.
— xevt - xhvt (@xevtfm) March 9, 2026
La mandataria explicó que, a través de la disminución del IEPS, el gobierno puede… pic.twitter.com/NnMNcYakC9
La presidenta también informó que este lunes sostendrá una reunión con funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para analizar la situación y determinar si es necesario aplicar nuevamente esta medida de protección.
La preocupación en los mercados internacionales ha crecido debido al agravamiento del conflicto con Irán. La tensión se intensificó después de que ese país impusiera un cierre de facto del Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde normalmente transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo.
Ante este escenario, el precio del crudo también ha reaccionado al alza. El petróleo West Texas Intermediate subía este lunes alrededor de 12%, alcanzando los 101.88 dólares por barril, mientras los inversionistas evalúan las posibles consecuencias económicas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
