Irán advirtió que podría bloquear el tránsito de importaciones y exportaciones en el golfo Pérsico, así como en los mares de Omán y Rojo, si Estados Unidos mantiene el cerco naval a sus puertos en el estrecho de Ormuz.
Las autoridades iraníes consideran esta acción como ilegal y una amenaza directa a la seguridad de la región.
Al mismo tiempo, Irán propuso permitir la libre navegación en aguas territoriales de Omán sin riesgo de ataques, siempre que se logre un acuerdo con Washington que evite una escalada del conflicto.
El comandante militar Alí Abdollahi advirtió que, si continúa el bloqueo, las fuerzas iraníes impedirán el comercio marítimo en estas rutas clave.
En la misma línea, el asesor militar Mohsen Rezaei señaló que podrían atacar embarcaciones estadounidenses si intentan controlar el estrecho de Ormuz, elevando el tono de las amenazas.
Por su parte, el canciller Abbas Araghchi alertó, en conversación con su homólogo chino Wang Yi, que las acciones de Estados Unidos podrían complicar aún más la situación y poner en riesgo la estabilidad regional.
Mientras tanto, el ejército estadounidense aseguró que su bloqueo continúa por tercer día consecutivo y que ha impedido el paso de al menos 10 petroleros iraníes. Sin embargo, medios iraníes reportaron que algunos buques lograron ingresar a sus aguas.
El destructor estadounidense USS Spruance (DDG-111) interceptó y obligó a regresar a un buque de carga iraní, en lo que sería el décimo caso desde el inicio del operativo. Aun así, otros barcos, incluido un superpetrolero, atravesaron el estrecho sin ocultar su ubicación.
Finalmente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra nueve buques, 14 empresas y dos personas vinculadas al comercio de petróleo iraní, intensificando la presión sobre la red de transporte asociada a ese sector.


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