Un tiroteo ocurrido el miércoles en una escuela del sur de Turquía dejó al menos nueve personas fallecidas, entre ellas ocho estudiantes, y trece heridos, de acuerdo con el ministro del Interior, Mustafa Çiftçi. Entre los lesionados, seis permanecen en cuidados intensivos y tres se encuentran en estado crítico.
El ataque tuvo lugar en la ciudad de Kahramanmaras. Según el gobernador provincial, Mükerrem Ünlüer, el agresor era un estudiante que ingresó al centro educativo con varias armas en su mochila, presuntamente pertenecientes a su padre.
El joven entró en dos aulas y disparó de manera indiscriminada contra alumnos de aproximadamente diez años.
Las autoridades informaron que el atacante, hijo de un ex policía, llevaba consigo cinco armas y siete cargadores. Tras el ataque, se disparó a sí mismo, aunque aún no se ha determinado si fue un suicidio o si ocurrió en medio de la confusión.
La policía detuvo al padre del agresor, identificado como Ugur Mersinli, mientras avanzan las investigaciones. El ministro de Justicia, Akin Gurlek, confirmó que los fiscales iniciaron una indagatoria inmediata para esclarecer lo ocurrido.
Imágenes difundidas muestran la evacuación de personas heridas y escenas de angustia entre familiares de los estudiantes en las inmediaciones de la escuela.
Por su parte, el presidente Recep Tayyip Erdogan aseguró que se hará justicia y que los responsables rendirán cuentas.
Este hecho ocurre un día después de otro ataque en la provincia de Sanliurfa, donde un adolescente armado con un rifle de caza dejó dieciséis heridos en un instituto técnico.
Aunque este tipo de violencia no es común en Turquía, se estima que en el país circulan millones de armas de fuego, muchas de ellas de manera ilegal.


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