El Gobierno del Reino Unido aclaró que no tiene intención de participar en el bloqueo del estrecho de Ormuz anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, en un contexto de negociaciones bilaterales entre Estados Unidos e Irán que se desarrollaron ese mismo día en Islamabad.
Un portavoz del Ejecutivo británico, citado por Sky News, reiteró el apoyo del país a la libertad de navegación y a mantener abierto este paso marítimo, considerado clave para la economía global y para el costo de vida interno. En esa línea, se insistió en que el estrecho no debe convertirse en una vía de peaje.
Desde el lado iraní, un responsable subrayó la necesidad de colaborar con Francia y otros socios internacionales para formar una coalición amplia que garantice la libre circulación marítima en la zona.
Por su parte, Trump había afirmado que Reino Unido enviaría dragaminas para colaborar en la limpieza del estrecho, una versión que contrasta con la postura oficial británica.
En el ámbito político interno, el líder del Partido Liberal Demócrata, Ed Davey, criticó la posible implicación del país y pidió al primer ministro, Keir Starmer, no sumarse a lo que calificó como una escalada innecesaria del conflicto.
Además, instó a que Reino Unido trabaje junto a otros países para fomentar el regreso de Estados Unidos e Irán a la mesa de negociación en lugar de intensificar las tensiones.


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