El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que la operación militar en Irán podría concluir en pocas semanas, al señalar que los avances han sido significativos y que los objetivos están cerca de cumplirse. Sus declaraciones se dieron al término de la reunión del G7 realizada en las afueras de París.
Rubio subrayó que el propósito principal es evitar que Irán desarrolle un arma nuclear que represente una amenaza global. Indicó que el plan militar avanza conforme a lo previsto, aunque evitó dar detalles adicionales al señalar que esa información corresponde al Departamento de Defensa.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con bombardeos de Estados Unidos e Israel, está por cumplir un mes. En este contexto, el funcionario expresó confianza en que la situación se resolverá pronto.
También reveló que Irán ha enviado señales que muestran interés en una posible salida diplomática, aunque aún no ha respondido al plan planteado por Washington para poner fin al conflicto.
En cuanto a la seguridad en el estrecho de Ormuz, Rubio pidió una mayor participación internacional para garantizar la libre navegación.
Aclaró que Estados Unidos no busca liderar ese esfuerzo, pero sí colaborar, destacando que varios países, especialmente en Asia, también dependen de la estabilidad en esa zona.
Por su parte, el ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, señaló que existe un amplio acuerdo entre los países del G7 y otras naciones para proteger la circulación marítima en este punto estratégico.
Añadió que una posible medida sería implementar un sistema de escolta para los buques, con el objetivo de restablecer el comercio una vez que se alcancen las metas militares.
En las discusiones participaron no solo los miembros del G7 —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido y Japón—, sino también países como Brasil, Corea del Sur, India y Arabia Saudita, además de la representante de la diplomacia europea, Kaja Kallas.
El estrecho de Ormuz es una ruta clave para el comercio mundial, ya que por ahí transita aproximadamente el 20% del petróleo global. Por ello, su estabilidad es fundamental para garantizar el suministro energético y el flujo de otros bienes esenciales a nivel internacional.
