Israel bombardeó este miércoles el yacimiento de gas South Pars en Irán, el más grande del mundo y compartido con Qatar, provocando represalias de Teherán que incluyeron ataques a instalaciones energéticas en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Arabia Saudita advirtió que se reserva el derecho a acciones militares, mientras que Qatar señaló que los ataques iraníes representan una amenaza directa a su seguridad y afectan infraestructuras civiles e instalaciones vitales.
En Abu Dhabi, las instalaciones de gas fueron cerradas por precaución ante los ataques.
Los países del Golfo advirtieron que el ataque pone en riesgo la seguridad energética mundial.
La prensa israelí informó que el bombardeo fue realizado por el ejército de Israel con el consentimiento de Estados Unidos, aunque el mando castrense de Tel Aviv no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que desconocía por completo el ataque y que Qatar no estaba involucrado ni tenía conocimiento previo del hecho.


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