El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, confirmó este miércoles la muerte del ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, tras un ataque del Ejército de Israel contra la capital, Teherán. El hecho ocurre en el contexto de la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel en conjunto con Estados Unidos.
Pezeshkian calificó el hecho como un “cobarde asesinato” y lamentó también la muerte de otros altos funcionarios, entre ellos Alí Lariyani y Aziz Nasirzadé, fallecidos el 16 de marzo y el 28 de febrero, respectivamente, junto a algunos de sus familiares y colaboradores.
El mandatario expresó que el país está “desconsolado” y envió condolencias a la población por la pérdida de miembros del gabinete, dirigentes y mandos militares, incluidos integrantes de las fuerzas Basij. Afirmó además que el camino de los fallecidos continuará con mayor fuerza.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la muerte de Jatib y aseguró que este estaba al frente de un sistema de represión interna y de amenazas externas. También advirtió que, según la política de Israel, ninguna figura en Irán tiene inmunidad.
De acuerdo con las autoridades iraníes, la ofensiva ha dejado más de 1,200 muertos. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran eleva la cifra a más de 3,000 fallecidos, en su mayoría civiles.
Entre las víctimas también se encuentra el líder supremo iraní, Alí Jamenei, así como otros altos mandos militares, incluido Golamreza Soleimani, cuya muerte fue confirmada recientemente por las autoridades iraníes tras ser anunciada previamente por Israel.


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