Pakistán realizó ataques aéreos en Kabul y en las provincias afganas de Kandahar y Paktia la madrugada del viernes, informó el portavoz del gobierno afgano, Zabihula Muyahid. Las explosiones fueron escuchadas en la capital, aunque no se conocen detalles exactos sobre su ubicación ni posibles víctimas.
La acción de Pakistán se produjo horas después de que Afganistán lanzara un ataque transfronterizo contra su vecino, en represalia por los bombardeos realizados por Islamabad el domingo pasado en zonas fronterizas afganas.
El gobierno afgano aseguró haber capturado más de una docena de puestos del ejército paquistaní, mientras que Pakistán calificó el ataque como no provocado y negó la captura de sus soldados.
Ambos países reportaron cifras de víctimas muy diferentes. Afganistán informó que murieron 55 soldados pakistaníes y ocho de sus propios efectivos, además de que se destruyeron 19 puestos y dos bases del ejército paquistaní.
Por su parte, Pakistán afirmó que murieron dos de sus soldados y al menos 133 combatientes afganos, con más de 200 heridos, y que se destruyeron 27 puestos afganos y se capturaron nueve combatientes.
La violencia también afectó a civiles. En Torkham, Afganistán evacuó un campamento de refugiados después de que 13 personas, incluidos niños y mujeres, resultaran heridas por misiles. Del lado paquistaní, residentes y refugiados afganos fueron trasladados a zonas seguras tras la caída de morteros en aldeas cercanas.
La frontera de 2.611 kilómetros entre ambos países, conocida como la Línea Durand y no reconocida formalmente por Afganistán, ha sido escenario de enfrentamientos recurrentes. En octubre de 2023, hubo combates fronterizos que dejaron decenas de muertos entre soldados, civiles y milicianos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a ambos gobiernos a proteger a los civiles y a resolver sus diferencias mediante la diplomacia.
La escalada ocurre en un contexto de creciente violencia atribuida a grupos extremistas como los talibanes pakistaníes (TTP) y separatistas baluchíes, que Islamabad asegura operan desde Afganistán, acusación que Kabul y los grupos implicados niegan.
