El jueves, el Ejército de Estados Unidos utilizó un sistema láser antidrón para derribar una aeronave no tripulada cerca de Fort Hancock, Texas, a unos 80 kilómetros al sureste de El Paso.
Inicialmente, el dron fue identificado como una posible amenaza en el espacio aéreo restringido junto a la frontera con México, lo que motivó la activación del sistema de defensa.
Más tarde se confirmó que la aeronave pertenecía a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), lo que ha generado cuestionamientos sobre la coordinación entre agencias federales.
Tras el incidente, la Administración Federal de Aviación (FAA) cerró temporalmente una sección del espacio aéreo en la zona por motivos de seguridad, sin que se reportaran afectaciones a vuelos comerciales.
Este hecho se produce semanas después de otro episodio con tecnología antidrón en la frontera, lo que ha llevado a algunos legisladores a exigir mayor claridad sobre los protocolos de identificación y respuesta ante drones.
Hasta ahora, no se han informado daños adicionales ni posibles medidas disciplinarias relacionadas con el incidente.
