El Congreso de Perú designó este miércoles al legislador izquierdista José María Balcázar, de 83 años, como nuevo presidente interino del país, tras destituir al derechista José Jerí, quien permaneció apenas cuatro meses en el cargo y a menos de dos meses de las elecciones generales.
Balcázar, integrante del partido Perú Libre, fue elegido como presidente del Congreso, lo que automáticamente lo convierte en jefe de Estado provisional ante la ausencia de autoridades elegidas por voto popular, luego de las destituciones de Pedro Castillo y Dina Boluarte.
Con su designación, se convierte en el mandatario de mayor edad en la historia del país y en el octavo gobernante en casi una década marcada por la inestabilidad política.
Su función será conducir el país de manera interina hasta el 28 de julio, fecha en la que deberá entregar el mando a quien resulte ganador o ganadora de los comicios presidenciales en curso.
La elección se resolvió en dos vueltas. En la primera, Balcázar obtuvo 46 votos, frente a los 43 de la favorita, la expresidenta del Congreso María del Carmen Alva, del partido Acción Popular; además de los 13 votos del derechista Héctor Acuña y siete del izquierdista Édgar Reymundo.
En la segunda votación, el ahora mandatario amplió su ventaja con 64 apoyos frente a los 46 de Alva, gracias al respaldo de sectores de izquierda y de grupos de derecha que rechazaban la candidatura de la ex titular del Parlamento.
En los días previos, Balcázar señaló que estaría dispuesto a conceder un indulto a Castillo, quien cumple una condena de 15 años de prisión por el intento fallido de golpe de Estado en 2022 para evitar su destitución.
El nuevo presidente también arrastra cuestionamientos. Aunque fue integrante de la Corte Suprema, fue expulsado por modificar una sentencia firme, entre otras irregularidades. Además, generó controversia al defender los matrimonios infantiles y oponerse a una iniciativa que buscaba prohibirlos.
Por su parte, Jerí no participó en la sesión donde se eligió a su sucesor. Aunque fue censurado como presidente del Congreso, mantiene su escaño por el partido Somos Perú.
Su destitución estuvo relacionada con reuniones semiclandestinas con empresarios chinos con contratos con el Estado y por presuntas irregularidades en la contratación de funcionarias que previamente habían sido recibidas en el Palacio de Gobierno.


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