El gabinete de seguridad de Israel aprobó este domingo una serie de medidas destinadas a fortalecer el control sobre Cisjordania y facilitar la expansión de asentamientos en este territorio palestino.
Cisjordania, ocupada por Israel desde 1967, constituye la mayor parte de lo que podría ser un futuro Estado palestino. La derecha israelí busca incrementar la presencia de colonos en la región.
Según el comunicado del gobierno, las decisiones modifican la «realidad jurídica y civil en Judea y Samaria», nombre bíblico usado por sectores ultrarreligiosos para referirse a Cisjordania.
Entre las reformas se incluye la eliminación de regulaciones que impedían a personas judías comprar tierras en el territorio.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Defensa, Israel Katz, indicaron que los cambios buscan trasladar a Israel la autoridad sobre los permisos de construcción en áreas palestinas, incluyendo Hebrón, limitando así el papel de los municipios locales y de la Autoridad Palestina. Hasta ahora, cualquier construcción requería la aprobación de ambas partes.
La Presidencia Palestina en Ramala condenó la medida, calificándola como un intento de «anexar la Cisjordania ocupada» y legalizar la expansión de asentamientos, la confiscación de tierras y la demolición de propiedades palestinas.
El anuncio llega pocos días antes de la visita del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a Estados Unidos, donde se reunirá con el presidente Donald Trump, quien se opone a la anexión de Cisjordania.
Actualmente, más de 500.000 israelíes viven en asentamientos y puestos de avanzada en Cisjordania, mientras que la población palestina alcanza cerca de tres millones. Según la ONU, la expansión de asentamientos alcanzó en 2025 su nivel más alto desde 2017.
