Suiza realizó el viernes una jornada de luto nacional para recordar a las 40 personas que murieron en el incendio ocurrido durante la celebración de Año Nuevo en un bar de la estación alpina de Crans-Montana.
En paralelo, la fiscalía del cantón de Valais solicitó la detención preventiva de uno de los gerentes del local por considerar que existe riesgo de fuga.
La fiscal jefe del cantón, Beatrice Pilloud, informó que el hombre permanecerá bajo custodia mientras avanzan las investigaciones. Su esposa, también cogestora del establecimiento, continuará en libertad, aunque bajo control judicial.
Ambos figuran en el registro comercial suizo como propietarios del bar “Le Constellation”, donde el fuego se desató menos de dos horas después de la medianoche del 1 de enero. Además de los fallecidos, 116 personas resultaron heridas, muchas de ellas con lesiones graves.
Las autoridades abrieron una investigación penal contra los dueños del local por presuntos delitos de homicidio involuntario, lesiones involuntarias y provocación involuntaria de incendio. Medios locales señalaron que el gerente detenido quedó a disposición judicial tras ser interrogado junto a su esposa en la ciudad de Sion.
El homenaje nacional incluyó un servicio conmemorativo y un minuto de silencio. A las 14:00 horas, las campanas de iglesias en todo el país sonaron durante cinco minutos.
En distintas ciudades, ciudadanos encendieron velas y depositaron flores en memoria de las víctimas, mientras la ceremonia central fue transmitida por la televisión pública.
Durante el acto realizado en Martigny, el presidente suizo Guy Parmelin expresó el pesar del país y su apoyo a los heridos que enfrentan un largo proceso de recuperación.
Los investigadores creen que el incendio se originó cuando bengalas encendidas sobre botellas de champaña se acercaron demasiado al techo. También se analiza si el material de insonorización cumplía con las normas vigentes y si estaba permitido el uso de este tipo de artefactos en el bar.
Según las autoridades, el local no había sido sometido a inspecciones de seguridad contra incendios desde 2019.
La identificación de las víctimas fue compleja debido a la gravedad de las quemaduras, por lo que familiares debieron aportar muestras de ADN. La policía indicó que muchas de las personas fallecidas eran adolescentes o jóvenes de entre 20 y 25 años.
En el ámbito internacional, se ordenaron autopsias a cinco de los seis ciudadanos italianos fallecidos, cuyos cuerpos fueron repatriados.
Las fiscalías de Milán, Bolonia y Génova asumieron el seguimiento del caso.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, calificó el hecho como consecuencia de fallas graves y aseguró que los responsables deberán rendir cuentas. Confirmó además que la fiscalía italiana inició una investigación paralela y mantiene contacto con las autoridades suizas.
Por su parte, la fiscalía de París anunció la apertura de una investigación para colaborar con Suiza y asistir a las familias de las víctimas francesas. En el incendio murieron nueve ciudadanos de Francia, incluido un menor de 14 años, y otras 23 personas resultaron heridas.
