El consumo de pulque aumentó, así como la demanda, en un 30 por ciento, lo que permite que se conserve la tradición y la existencia de 45 familias dedicadas a producir la "bebida de los dioses" en Huitzilac, al norte de Morelos.
Tal es el caso de la familia Acosta Aguilar, que mantiene la herencia de la producción del pulque por cuarta generación, desde la década de los 20.
Rodeada de bosque, la plantación de maguey llamada "Ixtli" se ha diversificado y no sólo se lleva a cabo la extracción artesanal de aguamiel; además de surtir el elixir en su comunidad, en pulquerías en Cuernavaca y otros puntos, ahora también se ofrece una experiencia amplia.
La familia y artesanos locales ofrecen, junto con la familia Acosta Aguilar, la realización de recorridos, una amplia explicación sobre el proceso milenario, venta de productos hechos de agave y cierran con platillos elaborados por la matriarca y cocinera tradicional.
El aumento en la demanda en generaciones jóvenes permite sostener a productores de la región de Morelos y, a la par, esta tendencia genera otros retos, como la adulteración del pulque con agua, azúcar y otros químicos; de ahí que productores como Miriam Acosta Aguilar llaman a consumidores a cuidar este aspecto y a consumir en lugares confiables.
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