Lunes, 22 Noviembre 2010 08:13

El General López de Nava

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Interesante, importante, es una parte de “Mis hechos de campaña”, de Rodolfo López de Nava (gobernador del estado 1952--1958), que nos hace llegar su hermano, el buen amigo, licenciado, político y paisano Ricardo López de Nava. Repasemos un trozo de la historia de parte de alguien que la vivió como lo fue el también general de división, don Rodolfo López de Nava, padre de ambos.

Dos personajes posteriormente conocidos figuran en esta parte de los hechos escritos por el general López de Nava: el coronel Rodolfo Sánchez Taboada a la postre primer presidente de lo que hoy es el Partido Revolucionario Institucional y Norberto López Avelar, nativo de Totolapan y gobernador de Morelos de 1958 a 1964, exactamente quien sucedió a don Rodolfo.

***

Volviendo a leer "Mis hechos de campaña" del Gral. de División, Rodolfo López de Nava con el que ganó el premio Nacional de Testimonio del Instituto de Estudios de la Revolución Mexicana de la Segob, mi hermano Rodolfo a cien años de esta gesta armada del pueblo de México, encontré dos documentos pertenecientes de cartas de Guajardo a Zapata, que le prestó a mi padre el jefe zapatista Pablo Dueñas que textualmente dicen: "Hacienda San Juan Chinameca. C. Jefe de la Revolución del Sur. Don Emiliano Zapata.

Donde se encuentre. Muy Señor Mío. Por su carta fechada en el 21 de los corrientes, quedo enterado de la invitación que se ha servido hacerme para que me una con sus tropas, a fin de que ya a sus órdenes, trabaje por la causa que tiene por objeto el mejoramiento de la gran familia mexicana. Le manifiesto a usted, que en vista de las grandes dificultades que tenemos, Pablo González y yo, estoy dispuesto a colaborar a su lado siempre que se me den garantías suficientes para mí y mis compañeros y a la vez mejorando mis circunstancias de revolucionario, que esta ocasión como otras, se trata de perjudicarme sin razón justificada. Cuento con elementos suficientes de guerra, así como municiones, armas y caballada tengo en la actualidad otro regimiento a mis órdenes, así como otros elementos que solo esperan mi resolución, para contribuir a mi movimiento en espera de sus letras y suplicándole una reserva absoluta sobre este asunto tan delicado. Quedo como su Afmo., Atento y SS firmado. J.M. Guajardo".

Zapata, por conducto de Jáuregui y Mejía, le contestó con una invitación a unírsele y que llevara a Victoriano Bárcenas, ex general zapatista, a lo cual Guajardo contestó: "Hacienda San Juan Chinameca. A 1 de Abril de 1919.

C. Jefe de la Revolución del Sur Don Emiliano Zapata. Tepehuaje.

Muy Estimado Jefe: Con satisfacción me he enterado de su extensa carta fechada hoy, y en debida contestación manifiesto a Ud., que con relación a sus instrucciones respecto a Bárcenas, no es posible darle cumplimiento para el jueves por encontrarse éste en Cuautla, llamado por Pablo González, encontrándose en ésta únicamente Ramón A. Gutiérrez uno de sus jefes como con 40 hombres.

Otro motivo principal, es el de tener en dicha ciudad provisión por valor de $ 10,000.00 que nos hacía mucha falta si ésta se perdiese, así como el cuartel general tiene un pedido de mi parte de 20,000 cartuchos, los que entregará del día 6 al día 10 del presente mes. La provisión de referencia estará también para la misma fecha en ésta.

Motivo de satisfacción es para mí filiarme a la gran causa revolucionara por la que usted ha luchado, así como los informes que ha tenido de distintos jefes de que soy hombre de convicciones y de ideas firmes, lo cual demostraré a usted con hechos.

Ya me encontraba en antecedentes que el Sr. Don Francisco Vázquez Gómez, trabaja activamente por la unificación de todos los elementos revolucionarios que se encuentran en este país y en el extranjero, y que desean el mejoramiento de nuestro suelo patrio.

He tenido conocimiento de que los Generales Francisco Villa y Felipe Ángeles han obtenido triunfos en el norte de nuestra república.

Una vez reunido en nuestro poder los elementos que hago referencia en mi anterior, daremos el primer golpe a Bárcenas y seguiremos trabajando con éxito.

Me permito ofrecer a usted desde luego, víveres como artículos de primera necesidad u otros que pudieran hacerle falta dejando a su respetable opinión la forma mas conveniente para que lleguen a su poder. Hago de su conocimiento que diariamente mando mulada con arrieros a Cuautla, por lo que le suplico se sirva si lo cree conveniente, ordenar a los jefes que operan por esa región, no obstruccionen el paso de los individuos de referencia.

Sin más asunto que tratar por ahora aprovecho la oportunidad para protestarle mi adhesión y respeto.

El Coronel Jesús Guajardo".

Bárcenas le interesaba porque había traicionado a Zapata y con las cartas acrecentó su confianza por la manera tan sutil e hipócrita de manejarse. Guajardo sabedor de que el Jefe nunca perdonaba a los traidores y como muestra de sinceridad fusiló a los jefes y oficiales que pertenecían a Bárcenas y que traía con él. Sin sentirlo Don Emiliano entraba al camino del sacrificio. Llegamos luego a Tepalcingo Salvador Reyes, el que esto escribe y en la marcha habíamos simpatizado con el Teniente de Caballería, Rodolfo Sánchez Taboada, Secretario de Guajardo, atrás venían nuestros asistentes: el del Teniente, el cabo Norberto López Avelar en ese entonces un joven como de 19 años; el "Caralín" de Reyes y Miguel Soto a mis órdenes. Guajardo no quiso comer con Zapata aduciendo que le dolía el estómago, antes el Jefe le había otorgado el ascenso a General Brigadier, se reunieron pues iban a determinar el ataque y toma de Jonacatepec el día 9 para aprehender a Ríos Zertuche. Era otra prueba de lealtad que le ponía a Guajardo. Marcharon para combatir entablándose un nutrido tiroteo por espacio de 2 horas. Ríos Zertuche salió derrotado pero escapó. Resultado 16 prisioneros y ni una sola baja de ningún bando, Guajardo los llevó a la Estación Pastor y tomando personalmente la ametralladora los fusiló entregándole como trofeo de guerra al Gral. Zapata un caballo alazán llamado "El As de Oros". Al entrar en Jonacatepec, lo que vimos encuadra con lo escrito por Marciano Silva en el Cantar de la Revolución del Sur: "Es de extrañarse señores que en tremendo tiroteo no hubo ningún muerto".

Como siempre las órdenes del Gral. Zapata eran sorpresivas, nos mandó marchar a Chinameca entre la 1 y 2 de la mañana situando el campamento en los cerros llamados La Piedra Encimada, Salvador Reyes me comentó: "no sé porque no me gusta esta actitud del Jefe y menos la de Guajardo, pero en fin, el Jefe anda muy confiado cosa nunca vista en él, a ver qué sucede, pero me repugna esta alianza."

Como a las 2 de la tarde y en virtud de que el General Zapata no bajaba a la comida y porque había enviado por el parque ofrecido por Guajardo a Adrián Castrejón y a Feliciano Palacios y todavía no regresaban llegó por parte de Guajardo el Mayor Manuel Castillo con un recado para apremiarlo, a lo que contestó "dígale a su jefe que ya vamos". La discusión sobre no ir volvió pero molesto por la negativa les dijo: "El que sea hombre que me siga, no hay porque tener duda de la conducta de esta gente. Guajardo es leal. ¡Vamos!".

Se llevó con él a los principales, los otros permanecimos entre el caserío y los cerros dominando hacia la entrada de la hacienda. Bajó el callejón que iba directo al portón donde la guardia lo esperaba iban con él: Zeferino Ortega, Prudencio Casals (El Mister), Gil Muñoz Zapata, Pablo Brito, Lucio Bastida, Francisco Mendoza, Jesús Capistrán, Agustín Cortes, José Rodríguez y Adrián Castrejón ya estaban en el lugar, de Feliciano Palacios no se veían ni las luces. La guardia al mando de Sánchez Taboada se formó y al toque de llamada de General de División le hizo honores y presentó armas, Zapata y su comitiva se detuvieron un momento para luego avanzar y fue cuando se abrió fuego cerrado sobre el Jefe que iba montado sobre el As de Oros. Así cayó sobre el cuerpo hecho una criba, para no levantarse más un gran hombre, mi Jefe, que tenía un gran amor a los campesinos y defendió el reconocimiento de su Plan Agrario, el de Ayala. Por eso había sido perseguido por dos décadas desde el gobierno de Porfirio Díaz al de Venustiano Carranza, se imponía el poder al ideal. No se fue solo, lo acompañaron los fusilados de Bárcenas y los de Estación Pastor asesinados también por engaño el General Feliciano Palacios que había entrado a la hacienda, porque Castrejón se entretuvo comiendo en una fonda donde lo mataron a puñaladas en una de las cuadras y Agustín Cortes que cayó con el Jefe. Guajardo salió para Cuautla con mucha de su tropa dejando los cadáveres de Zapata, Palacios y Cortes. Fueron Sánchez Taboada y su pelotón que estaban en la guardia quienes los pusieron atravesados en mulas. Esta acémila con su carga macabra iba jalada por su asistente, el cabo López Avelar rumbo a Cuautla. En esta ciudad Eusebio Jáuregui fue pasado por las armas declarándolo reo de rebelión; así pagó su ingenuidad que provocó la gran tragedia de Chinameca. Todo había sido engaño y traición, el asesinato de Zapata se premió con creces en oro y con ascensos para sus verdugos, como otra pagada con 30 denarios de plata. Así murió el hombre y nació el Héroe, el Mártir del Agrarismo.

Hasta aquí parte de las memorias del Gral. de División Rodolfo López de Nava.

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Por eso reflexiono si los que nos gobiernan son los mismos que combatió Zapata, celebran los 100 años de la Revolución reinaugurando obras de Porfirio Díaz y tienen los mismos apellidos de los que combatió la Revolución. Festejemos nuestra Revolución rememorándola con orgullo y recordando con amor y cariño al héroe morelense Emiliano Zapata, no esperando festejos de quienes no lo sienten ni lo llevan en la sangre.

Ricardo López de Nava.

Javier Jaramillo Frikas

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