Publicado en Deportes Jueves, 21 Octubre 2010 07:03

La familia de Gienir García: netamente futbolista

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Don Gustavo y la herencia futbolística, sus hijos Gustavo y Giovanni, además del ahora prospecto del Cruz Azul.

Gienir Eduardo García Figueroa, integrante del Cruz Azul, agradece el apoyo de la familia. No se le olvidarán nunca los consejos que le han dado su papá y sus hermanos, “han sido fundamentales para aspirar a ser alguien, ya que es un gran compromiso y que sólo lo pagas dando tu mejor esfuerzo. Tanto en los entrenamientos como en los partidos, siempre hay que sudar la camiseta”.

Gustavo, el papá

Gienir creció entre zapatos de fútbol y balones. Es el hermano menor. Desde muy pequeño supo de las andanzas de su padre; don Gustavo García jugó para el Toluca, Correcaminos, Veracruz, Atlante, y gracias a su desempeño sobre el terreno de juego, lo llevó a ser seleccionado nacional juvenil. Fue en el 78, cuando tuvo incluso la oportunidad de jugar en el Torneo de Toulon, Francia, teniendo como compañeros a Javier Aguirre, Pedro Vega, Marco Antonio Trejo, Alberto Aguilar, el morelense Fernando “Pibe” Dávila, Juan Antonio Luna y Pablo Luna, por citar a algunos.

“Lindos y tristes recuerdos guardo de este seleccionado, ya que fuimos eliminados para el Campeonato Mundial que se jugó en Japón. Debuté a los 19 años, y el que me dio la oportunidad Jorge Marik en el Toluca, luego en el torneo de invierno 83-84 estuvo dirigido por José Antonio Roca, que le dio más minutos al lado de Ferreira, Esparza, Corneo, “Morris” Ruiz, Juan Carlos Paz, Agustín Manzo, Odelio Olmedo y Mariano Chaparro, por citar algunos”.

Gustavo García señaló que en el año 88 tuvo que dejar el fútbol por problemas de lesiones; tenía 31 años, pero la rodilla ya no le permitió seguir jugando y es cuando se dedicó a atender más a sus hijos y a su esposa Irma Figueroa Huicochea, y radica definitivamente en Zacatepec.

El hermano mayor

Gustavo Enrique, el mayor de los tres hermanos, desde pequeño mostró que tenía cualidades para el fútbol: a los 11 años representó a la escuela primaria Ramón Beteta de Zacatepec en un estatal, con la cual fue campeón, y asistió al nacional efectuado en Monterrey; después, estando en la secundaria Enrique González Aparicio volvió a ser monarca estatal y en ese entonces compitió en el nacional de Querétaro en el año 93.

Luego estuvo jugando en la Liga Cañera con el equipo Unión a nivel juvenil; asistió a una Copa Gallos donde enfrentaron a equipos filiales. Entre ellos, estuvo la Selección Jalisco. Y a pesar de perder, Gustavo junto con Iván Trejo y Víctor Uribe son contactados para irse a las fuerzas básicas de América, a donde llegó bajo las órdenes de Alderete. Al estar ahí, le empezó a nacer el amor por la playera americanista. De ahí su entrega en los entrenamientos y en los partidos que le valió ganarse la confianza de los entrenadores. Debutó en Metepec ante el Toluca ya en segunda división luego de haber pasado por la tercera.

Recibió un llamado a la selección Sub 17 que dirigía Jesús del Muro. Ahí fue compañero de Luis Pérez, “Gonzo” González, Navarrete, “Chuy” Corona, Fernando Arce, Edwin Santibáñez.

Participó en un torneo en Atlanta donde se jugó contra Nigeria, Ghana, Estados Unidos y Brasil al que le ganaron en la final aun con Ronaldinho en sus filas. Con el equipo de América de la segunda división, asistió tres veces a la Copa Dallas. En la temporada 2000-2001, llegó al primer equipo cuando era dirigido por “Coco” Basile y debutó ante el Comunicaciones de Guatemala cuando el torneo era Campeones de la Concacaf.

También tuvo la oportunidad de ser campeón con el América en la era de Manuel Lapuente, y donde tuvo como compañero a otro morelense, Moctezuma Serrato. Luego pasó a jugar con el San Luis dos temporadas y retornó al América, y tuvo como entrenador a Rugeri y a Carrillo con quien nuevamente fue campeón, y regresó de nuevo al San Luis que dirigía Reinoso, y después cuando llega Arias jugó una temporada y decidió retirarse del fútbol profesional.

Su otro hermano

Giovanni también probó suerte con el América. Llegó a fuerzas básicas y se dedicó a entrenar fuerte para ganarse un sitio: llegó a la cuarta fuerza, y de ahí fue ascendiendo. En el 99 tuvo la oportunidad de llegar a la tercera división. Siguió el proceso que se acostumbra. Su dedicación y disciplina aunadas a sus cualidades hicieron que fuera llamado a la segunda luego de haber sido campeón; en la Sub 20 tuvo la fortuna de sentir nuevamente lo que es ser el mejor.

Pablo Luna se lo llevó al Atlético Mexiquense en la Primera A. Pero al tener problemas el técnico, dejó el cargo, y los jugadores empezaron a ser separados, lo que causó que se desesperara y dejara de jugar fútbol.

 

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Rolando Becerril †

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