A más de tres décadas de la muerte de Kurt Cobain, la versión oficial que calificó el caso como suicidio vuelve a ser cuestionada.
Un nuevo informe forense privado e independiente sugiere que el fallecimiento del líder de Nirvana pudo haber sido un homicidio encubierto como suicidio, reavivando una de las controversias más persistentes en la historia del rock.

Cobain fue hallado muerto el 8 de abril de 1994 en su casa del barrio Denny-Blaine, en Seattle.
Los análisis oficiales determinaron que había fallecido el 5 de abril a causa de una herida de escopeta autoinfligida.
El Departamento de Policía de Seattle informó que el músico fue encontrado con el arma sobre el pecho, una herida visible en la cabeza y una nota de suicidio cerca del cuerpo.
En ella se leía: “Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock’n’roll”.
Durante años, la explicación oficial sostuvo que Cobain, quien enfrentaba depresión y adicción a las drogas, se quitó la vida.
Sin embargo, teorías alternativas nunca desaparecieron del todo, alimentadas por sospechas sobre la escena, la nota y su entorno personal.
Documentales como Kurt & Courtney (1998) ya habían planteado interrogantes sobre la posibilidad de un asesinato.
Ahora, según informó el diario británico Daily Mail, un grupo de científicos forenses encabezado por Brian Burnett y la investigadora Michelle Wilkins revisó nuevamente el caso y concluyó que existen inconsistencias en la investigación original.
Burnett fue contundente al declarar: “Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto”.
El nuevo análisis sostiene que Cobain habría sido forzado a consumir una sobredosis de heroína que lo dejó incapacitado antes de recibir el disparo.
De acuerdo con Wilkins, la cantidad de droga detectada en su organismo “habría sido letal de forma casi inmediata”, lo que, según esta teoría, le habría impedido manipular el arma por sí mismo.
También señalan que ciertos daños en órganos y signos de hipoxia no serían compatibles con una muerte instantánea por disparo, sino con una sobredosis previa prolongada.
Además, el informe cuestiona elementos de la escena: la ausencia de sangre en la mano izquierda ubicada junto al arma, cartuchos alineados a los pies del cuerpo y el recibo del arma en el bolsillo, lo que describen como una escena “coreografiada”.
Respecto a la nota, afirman que contiene fragmentos que “no encajan con una despedida clásica”.

El contexto previo a su muerte también ha sido ampliamente documentado.
En marzo de 1994, durante una gira europea, Cobain fue hospitalizado tras ingerir rohypnol y alcohol.
Aunque inicialmente se habló de accidente, Courtney Love declaró que había tomado “50 pastillas” y que existía un claro impulso suicida.
Personas cercanas, como su primo Beverly y el bajista Krist Novoselic, describieron a Cobain como aislado, deprimido y profundamente afectado por su adicción. “Estaba muy callado. Simplemente estaba alejado de todas sus relaciones. No se conectaba con nadie”, recordó Novoselic.
Días antes de su muerte, Cobain abandonó un centro de rehabilitación en California y regresó a Seattle.
El 2 de abril compró munición, según registros policiales. El arma utilizada, una escopeta Remington calibre 20, había sido adquirida legalmente por su amigo Dylan Carlson.
A pesar de las nuevas conclusiones, tanto la policía de Seattle como la oficina forense han rechazado reabrir el caso.
Wilkins aseguró que su intención no es señalar culpables, sino buscar claridad: “Si estamos equivocados, solo pedimos que nos lo demuestren”.
Por ahora, la muerte de Kurt Cobain continúa oficialmente catalogada como suicidio.
Sin embargo, este nuevo informe vuelve a poner en duda lo ocurrido en aquella habitación sobre el garaje en Seattle y mantiene viva una pregunta que, 32 años después, sigue sin cerrarse del todo.

