El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX encabezado por Bad Bunny se convirtió en uno de los más vistos en la historia del evento, al alcanzar una audiencia de 135.4 millones de espectadores, según cifras de NBC.
El récord dejó muy por detrás al llamado “medio tiempo alternativo” liderado por Kid Rock, que fue promovido por sectores conservadores como una forma de boicot al show principal, pero que no logró un impacto comparable.
De acuerdo con los datos de audiencia, el evento musical protagonizado por Bad Bunny superó ampliamente las expectativas iniciales, que estimaban alrededor de 130 millones de espectadores.
La cifra final representó un aumento de siete millones respecto al espectáculo de 2025, cuando Kendrick Lamar fue el artista principal, consolidando así un nuevo máximo histórico para el medio tiempo del Super Bowl.
En contraste, el show alterno titulado All American Half Time Show, organizado por la plataforma conservadora Turning Point US y encabezado por Kid Rock, reunió cerca de dos millones de espectadores en vivo.
Aunque el evento alcanzó un pico cercano a los tres millones de vistas y sumó alrededor de cinco millones en las horas posteriores, estas cifras quedaron muy lejos del impacto del espectáculo oficial de la NFL.
A pesar de que los organizadores y algunos blogs intentaron presentar el evento como un éxito, los números reflejan que se trató más de un intento de ganar notoriedad que de una competencia real en términos de audiencia.
El show alternativo contó con la participación de artistas como Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett, y estuvo marcado por un discurso abiertamente alineado con Donald Trump y el movimiento Make America Great Again.
Sin embargo, el interés del público se concentró mayoritariamente en el escenario principal del Super Bowl.
El encuentro entre Patriots y Seahawks culminó con la victoria de los Halcones Marinos, que se coronaron campeones de la NFL.
El espectáculo de Bad Bunny, que contó con invitados especiales como Ricky Martin y Lady Gaga, fue respaldado de forma contundente por la audiencia, en especial por la comunidad latina seguidora del Super Bowl.
Los datos confirman que, tanto en alcance como en nivel de interés, el show principal dominó por completo la conversación y reafirmó al artista puertorriqueño como una de las figuras más influyentes del entretenimiento global.
