El escenario del Super Bowl LX se transformó en una auténtica fiesta latina con Bad Bunny como protagonista del show de medio tiempo.
Durante poco más de 13 minutos, el artista puertorriqueño ofreció una presentación cargada de símbolos culturales, mensajes de identidad y un recorrido por algunos de sus mayores éxitos, rindiendo homenaje a sus raíces y a la diversidad de América Latina.
El espectáculo que inició con la frase: "Que rico ser latino", sonó en las bocinas del estadio junto con Tití me preguntó, en una escenografía que evocó campos de trabajo y plantaciones de caña de azúcar, acompañada de representaciones de oficios cotidianos, carritos de piragua, el cuatro puertorriqueño, bailarines vestidos de jíbaros, partidas de dominó y escenas de la vida diaria que reforzaron el valor de lo cotidiano.
Uno de los elementos más reconocibles fue su icónica “casita”, dentro de la cual aparecieron invitados especiales como Pedro Pascal, Cardi B, Karol G, Jessica Alba y Young Miko.
A lo largo del show también se escucharon guiños musicales, como Gasolina de Daddy Yankee, uno de los himnos más emblemáticos del reguetón.

Entre los invitados musicales destacaron Lady Gaga, quien sorprendió con una versión en salsa de Die With a Smile, y Ricky Martin, que se unió para interpretar Lo que le pasó a Hawaii.
Todo el espectáculo fue concebido como una carta de amor a Puerto Rico, con referencias constantes a la cultura y la vida cotidiana de la isla.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Bad Bunny habló directamente al público: “Nunca dejé de creer en mí”.
Hoy, con múltiples premios y récords —incluido ser el artista más escuchado en Spotify en varios años y ganar el Grammy a Mejor Álbum del Año con un disco en español—, simbolizó ese camino entregando uno de sus gramófonos a un niño durante el show.
La presentación estuvo repleta de referencias culturales: carritos de piragua, el cuatro puertorriqueño, bailarines vestidos de jíbaros, partidas de dominó y escenas de la vida diaria que reforzaron el valor de lo cotidiano.
Además, un detalle que no pasó desapercibido fue cuando el cantante apareció sobre un poste de electricidad con cables colgando, una imagen interpretada como una crítica a LUMA Energy y a los constantes apagones que afectan a Puerto Rico desde el huracán María.
Aunque existían expectativas sobre posibles mensajes políticos relacionados con las posturas críticas de Bad Bunny hacia el gobierno de Donald Trump y las políticas migratorias, el artista optó por un mensaje de unidad y celebración.
El show lo hizo mayormente en español y con una idea clara: América no es un solo país, sino un continente.
Durante el cierre, tras decir “Dios bendiga a América”, nombró a distintos países y territorios del continente, acompañado de banderas y la frase “Seguimos aquí”.

Durante su cierre se pudieron ver en las pantallas del estadio la frase: Lo único más poderoso que el odio, es el amor.
Bad Bunny también mantuvo su postura lingüística al rehusarse a hablar en inglés durante casi toda la presentación, usando solo una frase en ese idioma al final.
El resultado fue un espectáculo que combinó música, baile y crítica social, demostrando que la cultura latina puede ocupar uno de los escenarios más grande del año en Estados Unidos.
Mira el show de medio tiempo del Super Bowl aquí.
