Una investigación conjunta del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y la Universidad de Tokio ha revelado que una tormenta de polvo intensa pero local contribuyó a la pérdida de agua en Marte, un planeta que no siempre fue árido.
El estudio muestra que durante el verano del hemisferio norte, una tormenta anómala provocó un aumento inusual de vapor de agua en la atmósfera media, elevándolo hasta 60-80 kilómetros, especialmente en las latitudes altas.
Este proceso no se consideraba relevante antes y ofrece nuevas pistas sobre cómo Marte perdió gran parte de su agua a lo largo del tiempo.
La superficie marciana actual, desértica, conserva canales y minerales alterados por el agua, que evidencian que el planeta fue en sus primeros tiempos mucho más húmedo y dinámico.
Medir la cantidad de hidrógeno que escapa al espacio permite estimar la pérdida de agua, que a lo largo de miles de millones de años habría sido suficiente para cubrir gran parte del planeta con cientos de metros de profundidad.
Marte tiene estaciones como la Tierra, debido a una inclinación axial similar, y presenta diferencias de elevación entre hemisferios, lo que hace que los veranos del sur sean más cálidos y dinámicos que los del norte.
El hallazgo de esta tormenta anómala aporta una pieza clave para comprender la evolución climática del planeta y cómo se fue secando con el tiempo.
