Sábado, 24 Enero 2015 18:00

El poeta morelense Sergio Mondragón llega a los 80 años, en 2015

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En diversas ocasiones, Javier Sicilia ha propuesto la creación de un Premio con su nombre

En este 2015 se cumplirán 80 años de que el poeta Sergio Mondragón viera la luz en la calle Degollado, en Cuernavaca. Nació el 14 de agosto de 1935.

Presentamos para los lectores de Bajo el volcán una selección de tres momentos protagonizados por el bardo –de los que, de manera oportuna, dimos cuenta en este suplemento en diferentes años-, fundador y coeditor de la revista de los años 60 El Corno Emplumado, publicación bilingüe de poesía en la que aparecieron textos de autores mexicanos, latinoamericanos y estadounidenses. Décadas después también editó las revistas culturales Memoranda y Coatlicue.

En su bibliografía destacan El aprendiz de brujo, Yo soy el otro, Pasión por el oxígeno y la Luna, El ocre de los lodos y Hojarasca, así como la traducción, junto con Atsuko Tanabe, de la antología de poesía japonesa moderna Un rebaño bajo el Sol.

 

*PRIMER MOMENTO. HOMENAJE EN “LA TALLERA”. NOVIEMBRE DE 2003.

“El tiempo es una rueda en la que estamos sujetos. Estamos presos, agarrados y amarrados  en el tiempo; yo creo que es el parpadeo de nuestra vida, que se extiende de manera infinita hacia atrás y hacia adelante, un problema que los orientales visualizan como una rueda sin principio ni fin, samsara; y la mente occidental quiere necesariamente que haya un principio y un fin, y está en esa contradicción. Por eso el oriente tiene tanto que aportar al occidente.

“El tiempo es algo verdaderamente relativo; yo creo que es una ilusión. Es una entidad tan vaga y tan misteriosa como Dios, como la eternidad”, fueron parte de las declaraciones que el autor expresó la primera vez que tuve la oportunidad de entrevistarlo, al concluir el homenaje que se le brindó, el 28 de noviembre de 2003, en “La Tallera”, en la capital del estado.

También señaló, a pregunta expresa acerca de su proceso creativo: “yo me siento a trabajar todos los días muchas horas diarias, y me nutro de voluntad realmente, porque si yo flaqueo no escribo nada y no haré nada. Creo que es sobre todo 99 por ciento de voluntad, de un impulso interior de hacer, como supongo se levantan los demás a hacer lo que tienen que hacer, toman su coche y se van al trabajo, o se van a hacer pan a la panadería.

“Así, yo realmente me nutro de mi propio impulso interior que es nada más que un puro acto de voluntad. Si tengo la suerte de que durante esa práctica, de estar ejerciendo eso a lo que me orilló mi voluntad, vengan algunas ráfagas de buena suerte, en que fluya el lenguaje, que se conjunten las palaras y las imágenes y surjan buenas páginas, pues eso es una maravilla, pero eso puede llegar o no llegar, lo demás es puro trabajo”.

En esa ocasión, Javier Sicilia planteó de nueva cuenta una propuesta que hizo de tiempo atrás: “Cuernavaca le debe a Sergio Mondragón la instauración de un premio que lleve su nombre”.

En ese sentido, argumentó: “Sergio Mondragón es el poeta más grande que ha dado Cuernavaca en muchísimos años. Tiene una proyección no sólo nacional sino internacional. Es uno de los primero poetas que hace de la poesía un vehículo de lo sagrado. Y el que introdujo, de alguna forma, a la generación beat a la poética mexicana; y la influencia norteamericana en él, por parte de los beat, tiene una importancia capital. Cuernavaca tiene grandes poetas y él es, probablemente, su más alto poeta”.

Concluyó que su propuesta, “simplemente es una buena voluntad a favor de la cultura y de la poesía. Instaurar un premio. Porque hay muy buena poesía y muy buenos poetas en la capital del estado, y lo justo sería que llevara el nombre del más alto poeta que ha dado Cuernavaca en los últimos cien años”.

 

*SEGUNDO MOMENTO. “HOJARASCA”, EN EL JARDÍN BORDA. MARZO DE 2010.

Sergio Mondragón y Javier Sicilia, el 28 de noviembre de 2003, en La Tallera. (Fotografía: José Antonio Gaspar).

El instante, “es una noción que tiene que ver con la facultad de la atención, el estar atentos a lo que está sucediendo, no olvidarnos de lo que estamos haciendo  y creo que también hay una conexión entre lo que está ocurriendo afuera de uno y adentro de uno: hay una correspondencia”.

Por ejemplo, “puede suceder que una tarde hermosa, un día hermoso, está ocurriendo también adentro de uno y unos cantos de pájaros afuera están sucediendo también adentro de uno”, fueron las palabras de Mondragón durante la presentación del libro Hojarasca, el 20 de marzo de 2010, en el Jardín Borda de Cuernavaca.

En esa ocasión Javier Sicilia destacó de la poesía del autor, “la transparencia espiritual de su mirada, que nos permite acceder a cosas de todos los días a la luz de la trascendencia y esto lo marca muy bien  por su gran sentido del humor.

“Iván Illich me decía, parafraseando a San Agustín, “que cuando leía la Escritura y se encontraba sonriendo, sabía que había entendido; esa sonrisa es la luz del entendimiento. A mí me pasa lo mismo con la poesía de Sergio. Cuando terminé de leerlo para escribir el prólogo, recuerdo que estaba frente a una cañada –que aún no ha tocado ni el mercado ni la política-, cerré el libro, volteé a ver el jardín  me descubrí sonriendo y una gran paz se apoderó de mí.   

“Eso fue señal de que la transparencia espiritual, la mirada que me permite ver a través de la poesía de Sergio Mondragón –lo que Jacques Maritain llamaba el esplendor ontológico de las cosas- , había llegado a mí, y lo que mi mirada cotidiana, lastrada por los problemas de la cotidianidad no me permitía ver, a través de la poesía de Sergio fue como si se levantara ese largo velo de la cotidianidad, y pudiera ver, otra vez, las cosas en su profunda y trascendente sustancia”.

Sicilia fue aplaudido cuando planteó, de nueva cuenta, una propuesta: “Mondragón es absolutamente el poeta de Morelos que ha tenido una gran trascendencia, tanto a nivel nacional como internacional, no sólo por su poesía sino por esa voz maravillosa editorial que es el Corno. Yo siempre, desde que estaba Mercedes Iturbe a la cabeza del Instituto de Cultura de Morelos, he querido fundar un Premio de Poesía Sergio Mondragón.

“Todos los estados tienen su premio y nosotros no tenemos el nuestro, siempre he propugnado por eso, y vuelvo a propugnar hoy, desde esta mesa, que debería de haber un premio de poesía en Morelos y que llevara el nombre de Sergio Mondragón”.

 

*TERCER MOMENTO. “PREMIO XAVIER VILLAURRUTIA 2010”. MARZO DE 2011.

El momento de la entrega del galardón nacional al poeta nacido en Morelos. Marzo de 2011. (Fotografía: José Antonio Gaspar).

En la parte final del discurso que leyó, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, al recibir el “Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2010”, las palabras de Sergio Mondragón fluyeron en torno a la gratitud. 

“Tengo plena conciencia de que mi escritura se da en un contexto al que todo le debo, del que todo he aprendido y del cual soy uno más de sus miembros, ciertamente uno en el grado de aprendiz, y que no son mis méritos, sino la valía de ese contexto en sí mismo, al que se reconoce y honra en este ritual periódico de premiación.

“El contexto del que hablo es el de la poesía mexicana en su conjunto, engarzada como está en la tradición más amplia de la poesía en lengua española. Una tradición que no es otra cosa que la movilidad perenne del lenguaje, la experimentación y la ruptura, el cambio continuo, la construcción y deconstrucción de la forma poética, en busca siempre de una perfección expresiva, ideal acaso inalcanzable.

“Es la tradición, en suma, del esfuerzo milenario de nuestra lengua por conocerse y realizarse a sí misma a través de la forma poética, y de lo que hablamos, o callamos, todos los días.

“Y aquí debo agradecer también –porque la poesía es en sí misma gratitud ante la magnificencia de la creación--, a nuestros antepasados poéticos de los siglos anteriores, ya que en ellos tiene sus raíces la poesía que escribimos en el presente: entre otros, aquellos con los que siento tener una deuda personal e impagable, los poetas Gonzalo de Berceo, Juan Ruiz,  Arcipreste de Hita, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz y Sor Juana Inés de la Cruz, Ramón López Velarde, José Juan Tablada y Juan Martínez. Todos ellos me marcaron un camino e hicieron de mí lo que soy. 

“Necesitamos vivir en consecuencia con nuestros ideales y nuestros sueños, leer en verso y en prosa y reflexionar sobre lo aprendido, y dejar que la sabiduría de la poesía del lenguaje destile su rocío dulce en nuestro ánimo.

“Necesitamos también activar en ese ánimo el viejo sueño de Rimbaud: cambiar la vida, y no desentendernos de la pregunta que T.S. Eliot lanzó en su poema “Tierra baldía” hace ya noventa años: ¿pondré por lo menos orden en mis tierras?

“Termino estas palabras agradecidas citando un verso del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, tomado de su libro Getsemani Ky: Y si he de dar un testimonio sobre mi época, es éste: fue bárbara y primitiva, pero poética”, dijo Mondragón.

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¿Se hará realidad la añeja propuesta de Javier Sicilia? Este año, con el aniversario número 80 del bardo, el contexto es insuperable para concretarla. 

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