Durante la semana que termina, y en específico el pasado 4 de noviembre, entró en vigor el Acuerdo de París, cuyo objetivo es una mayor y más rápida acción frente al cambio climático. Y es que el año pasado, líderes de países forjaron una visión integradora para el futuro, basada en el Acuerdo de París, en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres.

 Cabe recordar que la 21a sesión de la Conferencia de las Partes (COP) y la undécima sesión de la Conferencia de la Partes, en calidad de reunión de las Partes al Protocolo de Kyoto (CMP), tuvo lugar del 30 de noviembre al 12 de diciembre de 2015 en París, Francia.

La conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático concluyó con la adopción de un acuerdo histórico para combatir el cambio climático, además de los objetivos de impulsar medidas e inversiones para un futuro bajo en emisiones de carbono.

El tema principal del acuerdo universal es mantener el aumento de la temperatura en este siglo muy por debajo de los dos grados centígrados, además de impulsar los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura incluso más, por debajo de 1.5 grados centígrados sobre los niveles preindustriales, para con ello evitar puntos de inflexión climática ante los que ya no tendremos ningún control.

Y para lograrlo se necesita la participación de gobiernos, autoridades locales y regionales, empresas, inversionistas y actores, en todos los ámbitos de la sociedad y, por supuesto, en todos los países.

Sin embargo, las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera y las temperaturas medias no hacen más que subir, lo que subraya la urgente tarea que tiene por delante la COP 22, la conferencia que a partir del próximo lunes y durante dos semanas se celebra en Marrakech, Marruecos.

En Marrakech tendrá lugar la primera reunión del órgano de gobierno del Acuerdo de París, conocido como CMA. Esta reunión será un momento de celebración, pero también de reflexión sobre la tarea pendiente, para que los gobiernos se comprometan en el marco de una nueva agenda para implementar rápidamente el acuerdo.

Marrakech también representa una oportunidad para que los países desarrollados presenten su hoja de ruta para movilizar los 100 mil millones de dólares anuales para 2020 de ayuda a los países en desarrollo.

Las jornadas temáticas del programa general de la conferencia sobre el cambio climático incluyen los siguientes temas: el martes 8 de noviembre, Día de la Tierra; miércoles 9, Día de los Agricultores; Jueves 10, Día de los Jóvenes y las Generaciones Futuras; viernes 11, Día de las BINGO; lunes 14, Día de la Educación; martes 15, Día de Género; miércoles 16, Día de África; jueves 17, Día de la Justicia Climática.

“La humanidad recordará este 4 de noviembre de 2016 como el día en que los países levantaron una barrera ante los inevitables desastres del cambio climático, y como el día en que comenzaron con determinación a caminar hacia un futuro sostenible. Hoy entró en vigor el Acuerdo de París sobre el cambio climático, resultado de la negociación climática internacional más compleja, profunda y de mayor importancia realizada nunca”, han señalado Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la CMNUCC, y Salaheddine Mezouar, presidente de la COP22 y Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación del Reino de Marruecos, en un documento que hace referencia a dicha fecha.

La conferencia de la ONU sobre el cambio climático que se abre la semana que viene en Marrakech es un nuevo comienzo para la comunidad internacional y además será allí, pero el 15 de noviembre, donde se celebre la primera reunión del órgano de gobierno del Acuerdo de París, la CMA.

Es imprescindible que en los próximos 15 años se lleven a cabo reducciones sin precedentes de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como esfuerzos para construir sociedades resilientes ante los efectos, cada vez mayores, del cambio climático.

Al respecto, la Organización Meteorológica Mundial ha confirmado que en 2016 se ha batido un nuevo récord en la concentración atmosférica de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, que en 2015 ya superó por primera vez concentraciones de 400 partes por millón.

Por supuesto, también hacen falta grandes flujos de inversiones. Según ha estimado la ONU, para lograr un desarrollo sostenible se necesitan entre cinco y siete billones de dólares anuales, de los cuales una buena parte debe servir para financiar la transición a una economía mundial baja en carbono y resiliente.

El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, aseveró en algún momento que “lo que algunos llaman la crisis ecológica del planeta, es consecuencia del triunfo avasallante de la ambición humana; ese es nuestro triunfo y también nuestra derrota”. Coincidimos.

Margarita Rebollo

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