Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Domingo, 21 Agosto 2016 05:15

La terrible celulitis

Escrito por

En mi última visita al bello puerto de Acapulco me pasó algo horrible, pensé que me iba a dar un infarto o algo así... Había "mar de fondo" es decir las olas eran más altas y llegaban con más fuerza de lo normal. Aún la advertencia de los empleados del hotel bajamos al mar. Pues es el chiste de ir a la playa, para albercas mejor nos quedamos en casa. Pues nos instalamos, pedimos las bebidas y algo para picar. Me unté de bronceador y agua oxigenada para aclarar los vellos de los brazos, no anden creyendo que soy güera natural ;)

Las olas iban y venían y una que otra llegaba hasta mi camastro, pero nada preocupante, mientras iba atardeciendo las olas eran más fuertes, hasta que llegó una que arrasó con todo! Cuando reaccioné la ola ya había arrastrado la mesita y nuestros objetos personales... Chanclas, lentes, libros, protector solar, mis shorts y MI CELULAR! No me importó nada y nade para salvarlo, cuando por fin lo tuve de nuevo conmigo, sentí que el alma me regresa al cuerpo, pero me duró poco el gusto, ya que cuando lo revisé la pantalla estaba en negro ¡se había apagado! Mi alma me volvió a abandonar :(

Todos me decían sécalo, sécalo en la secadora de cabello, ábrelo para secarlo por dentro, mételo a una bolsa de arroz crudo... Y mil consejos más, pero yo como que no escuchaba, como que estaba en otra dimensión, pensando en todo lo que tenía en ese aparato que era importante para mí, como por ejemplo mis fotos. Cuando salí de ese estado corrí a un súper a comprar el arroz, la instrucción completa era dejarlo ahí adentro de la bolsa de arroz un día entero y una noche, ¡demasiado tiempo, el necesario para morir! No pude disfrutar del resto del día nada más pensado en qué pasaría con mi celular, hasta llegué a pensar "todo me pasa a mí". Total que fue el día y la noche más larga de mi vida. Cuando lo iba a prender, le pedí perdón a Dios por todas mis malas acciones y le rogué me devolviera mi celular. Con miedo lo encendí, y supe que los milagros existen ¡prendió! Lo bese y di gracias a Dios por el favor. Lo guarde en mi bolsa y seguí mi vida, pero algo había cambiado. Me di cuenta de que desde que lo guarde, no lo saque como en un hora! Me di cuenta de que pude sobrevivir un día sin celular! Cosa que yo creía imposible al menos en mí!

Recapacité en todo lo que he perdido por vivir pendiente de las redes sociales. Me he perdido de pláticas en la cenas por ejemplo con mi papá o con algún familiar que nos visita poco, que me he perdido de algún documental interesante por contestar el whats, me acordé hasta del concierto de Chayanne que no lo disfruté por estar posteando mi ubicación o grabando el concierto, o cuando me torcí el tobillo por ir texteando caminando, o cuando me multaron por ir viendo mis mensajes manejando! He perdido tanto...  Hasta horas de mis valiosas y regeneradoras horas de sueño por estar revisando en face. Es impresionante como nos hemos vueltos esclavos de estos aparatos y como las redes sociales afectan nuestras vidas, nuestras relaciones personales. Puede ser que conozcamos gente nueva a gracias a ellas, pero cuantas más no hemos perdido también gracias a ellas? Sabes cuántos divorcios han sido provocados por ellas? Aquí algunas cifras, una investigación publicada por la revista Cyber Psychology and Behaviour Journal, cita a la red social creada por Mark Zuckerberg en 2004, como la provocadora de 28 millones de separaciones en el mundo! Y esta cifra que cito es del 2013, se imaginan cuantos más se habrán sumado a este número? Y es que no apagamos y no nos separamos del celular ni para ir al baño, se nos puede olvidar todo, hasta las llaves de la casa o pagar la luz, pero el celular jamás! Una amiga lo dejó olvidado en su casa y ya estando en la puerta de su oficina se devolvió a su casa por él, aunque esto le haya causado inconvenientes con su jefe. Toda nuestra vida está en este aparato al grado que nos ignoramos los unos a los otros! debería existir alguna sanción a esta acción, pues en realidad es una falta de respeto muy grande, pero quién es capaz de excluirse de ésta?

 

Hasta la próxima.

Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo
Laura Medina

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Lo último de Laura Medina

Más en esta categoría: « ¡A la silla! Grandes momentos »
logo
© 2018 La Unión de Morelos. Todos Los Derechos Reservados.