Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Domingo, 14 Agosto 2016 05:34

¡A la silla!

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Me he dado cuenta de que es muy fácil para muchos y me incluyo muy penosamente, hacer juicios, juzgar a los demás. Nos sentimos con el derecho no sólo de opinar sino de "ordenar" que tienen que hacer los demás con su vida! Y es que es tan fácil ver la vida de los demás para no darnos cuenta de lo mal que puede estar la nuestra.

Todos llegan y te dicen ‘te equivocaste en esto, cometiste un error,  mejor hubieras hecho aquello, eso te pasa por aquello o por esto’, y ahí están opinando de vidas ajenas, y como lo mencioné al inicio me incluyo en esta categoría, aunque les aclaro ya lo estoy trabajando.

Hace poco una persona del sexo femenino con la mano en la cintura me insulto, lo menos ofensivo que me dijo fue que yo era una patética. Si he hablado dos veces con esta mujer es mucho y si se le puede decir "hablar" a un saludo. No me conoce, no sabe nada de mí y lo que pudiera saber lo sabe por terceras personas. Con qué valor o con qué autoridad se atrevió a insultarme? No lo sé y eso que se dice psicóloga! Me quedé callada, no respondí a ninguna de sus ofensas, sólo la escuché con enojo y tristeza. Sus palabras no me ofendieron, ni me movieron de mi equilibrio porque yo puedo ser muchas cosas, pero no soy nada de esas cosas que ella mencionó. Pero qué hubiera pasado si me hubiera comido su basura? Me hubiera deprimido y me hubiera sentido la peor mujer del mundo. Y así con esa facilidad hacemos juicios y ofendemos  a  personas que muchas veces ni conocemos. La vida da muchas vueltas, ojalá nadie la injuicie como ella lo hizo conmigo.

Pero la cosa se pone peor cuando te juzga la gente que según tú sí conoces y te conocen!!!

Yo estaba segura que un año de compartir con alguien bastaba para llegar a conocernos, pero como bien dicen por ahí "nunca se termina de conocer a las personas, así pasen siglos". Me considero una mujer amable y honesta que de repente me resbalo y no respeto la impecabilidad de mis palabras, ni hablar soy humana, pero lo que ahora no hago es juzgar porque la vida me ha dado cantidad de cachetadas y he aprendido la lección. Lo que no me ha quedado así muy claro es no confiar en las personas y eso es una lástima :( me entristece que el haber compartido tantas cosas personales  con una persona como se hace en una relación de pareja, donde te abres y tratas de dar lo mejor de ti y se supone que cuando menos si no hubo amor al menos  hubo cariño y que cuando se termina la relación una de las partes hable pestes de la que fue su pareja y le dedicó un año de su vida a tratar de apoyarlo y hacerlo feliz. Creo que eso sólo habla MAL de esa persona y peor si se mete hasta con la familia, eso no es otra cosa que un acto de cobardía, habla de alguien que no se respeta ni a sí mismo! Y espero esto no haya sonado a juicio.

Siempre he creído que expresarse mal de alguien que compartió parte de tu historia habla mal de ti mismo. Por principio no tenemos que hablar mal de nadie! Cada quien tiene su historia y sus motivos para ser como es. Tendríamos que estar en sus zapatos para entender su carácter, su actitud, su proceder. Sólo hay que aprender a respetar, a ser tolerantes  y ser impecables con las palabras,  ya que estas como todos sabemos crean o destruyen.

Vivir es una gran aventura como diría mi amiga Polly y hay que arriesgarse a vivirla plenamente, lo cual significa hacer todo lo posible por ser feliz y en santa paz, viviendo cada quien su historia y olvidando la vida de los demás, y no es egoísmo es sólo respeto. Yo seguiré siendo la loca que soy pero con conciencia...  le guste a quien le guste.

 

Hasta la próxima

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Laura Medina

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