Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Sábado, 21 Marzo 2015 18:00

Nadie sabe lo que tiene, hasta que te ven en tu foto de perfil con otro

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Resulta que tienes un novio que de repente te trata como su pareja y otras como una conocida. Eso me sacaba de onda. No sabía si tomar en serio la relación o echar relajo yo también. Sé que lo más inteligente hubiera sido preguntárselo directamente, pero me confieso cobarde para enfrentar cosas donde las respuestas me pueden lastimar. 

En mi estado de confort era mejor hacerme la mensa y así engañarme a mi misma que todo estaba bien. Así pasé unos buenos meses, bueno un año. Y ya acostumbrada a vivir como su sombra o en el anonimato, hasta le había encontrado beneficios a esta situación, nadie sabía que tenía una relación y de repente me salían citas.

Ya lo que no me gustó y me despertó, fue que de repente ya no quería que lo besara ni en privado porque en público ¡olvídense! Otro detalle que me incomodó, es que un día me dijo en una plática donde no estábamos jugando, ni mucho menos, dijo: “si tú te vas, mañana llegara otra, esa es la vida”. Me di cuenta que le daba lo mismo que fuera yo o que fuera otra la que estuviera a su lado. Me sentía enamorada de él, pero con esas frialdades pues mi interés en él iba disminuyendo y mi corazón ya no latía igual cuando lo veía.

Le decía varias veces al día que lo quería en mensajes de whatsapp y él me contestaba con una ¡carita! Hasta flojera le daba contestarme, siendo honestos, le daba lo mismo mi conversación.

De repente aparece alguien en mi vida, un hombre que se interesó en mí y en mis cosas. Desde el primer día que me vio, que me conoció, no se alejó de mi, al contrario se iba involucrando más y más en mi vida. Se interesaba en todo lo relacionado conmigo, de repente creo que me conoce más que yo a mi misma.

Era todo lo contrario al otro. Súper cariñoso, atento, hacia cualquier cosa por verme, no importaba el día, el lugar, ni el clima, él llegaba y ¡hasta 20 minutos antes! Cosas como estas me hicieron ver el abismo de trato que había entre uno y otro. Este nuevo amor me enseñó otro camino y me gustó. Me recordó que ese es el trato que merezco y no menos.

Lógico, me empecé alejar de mi "pareja" y acercarme al nuevo camino. Cuando tuve que enfrentar al viejo amor y decirle lo que me estaba ocurriendo, sentí que el mundo se venía sobre mí. Sin más, se la solté y me dio la bendición. Pensé que maduro, ni un reclamo, ni un pancho, o más bien, como siempre lo supe, le dio igual. Me fui de ahí y me sentí más ligera, liberada, ya no tenía porqué ocultar lo que sentía por mi nuevo amor. Entonces lo empecé a hacer público. Fue fácil, ya que casi nadie sabía de mi relación anterior, pues mi viejo amor no le gustaba hacer público nada.

Al otro día y como estoy metida en las redes sociales y mi nuevo amor también; pues mi foto de perfil la cambie y él también, se sentía orgulloso de mí.

Y fue ese día cuando el “ok, no hay problema y soy feliz”, se enfureció y me escribió: “veo que va en serio tu romance, te deseo que seas muy feliz, saludos”. A lo que yo le contesté con una carita :), como él me lo hacia. Al otro día a muy temprana hora recibo un “Buenos días” del viejo amor, casi nunca lo hacia, en fin le desee lo mismo. Más tarde, ese mismo día me manda otro mensaje donde insulta a mi nuevo amor, haciendo hincapié en su aspecto físico, principalmente en su sobrepeso. Yo le respondo con un beso y un cuídate.

Pues ahí no paró la cosa. Ahora hasta me marcó y muy exaltado me exigió terminar esa relación, lógicamente le dije que no tenía porque mandar en mí. Me puso casi, casi, un ultimátum, si no lo hacía me bloquearía. Acepté el reto. No cambie mi foto de perfil donde aparecía con mi nuevo amor.

No pasó ni un día cuando me volvió a marcar "por equivocación", platicamos medio minuto, cuando sin darme cuenta ya estábamos de nuevo agarrándonos del chongo. Total, que me deshago y le cuento las veces que me hizo sentir menos y le reclamo que nunca se interesó en mis cosas. ¡Teníamos un año de relación y no sabía el nombre de mis mascotas que son mi adoración! Todo era él. Ya sé, los hombres son egoístas por naturaleza, pero ¿no podía fingir un poquito y hacer como que le interesaban mis cosas? Nos gritamos y nos dijimos hasta lo que no. Le pedí que no me volviera a buscar y que dejara de insultar a mi pareja. Me dijo, “claro que te dejo, que seas feliz, pero nada más te digo que todo lo echaste a perder”. ¿Perdón?, según él, yo fui la que falló. Yo creo que los dos tuvimos errores y el principal fue la falta de comunicación. Me queda claro su egoísmo y me queda clarísimo que es su ego el que está lastimado. Aunque lo último que escuché en nuestra conversación fue “te quiero”, un te quiero que me sonó sincero, pero yo estoy buscando quien me ame. Si descubrió que me amaba, fue demasiado tarde. Así que con un dolor profundo le dije adiós y cerré el capítulo, cómo me va a ir con este nuevo amor, no lo sé, pero lo que sí sé, es que lo voy a vivir y lo voy a disfrutar el tiempo que dure...

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Laura Medina

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