Publicado en El Dificil Arte de Sobrevivir con Estilo Domingo, 03 Noviembre 2019 08:23

Tradición en salud

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La celebración de día de muertos en mi familia ha existido desde antes de que yo naciera, esto gracias a la lealtad de mi madre a sus difuntos.

A decir verdad, siempre he pensado que es una bella tradición que identifica muy bien a México, una tradición muy familiar, pero hasta ahí. Es decir era una tradición más para mí.

A raíz de la pérdida de mi papá esta manifestación ha tomado un tinte distinto. Definitivamente este evento desafortunado por el cual muchos han pasado y otros lo tendrán que pasar; marca y de qué manera. Mi padre siempre fue el pilar que mantenía mi casa (aunque la última palabra siempre la tuvo mi madre), como todos los padres de familia representaba la autoridad y la protección. Por lo que perderlo fue un juego de emociones, entre tristeza y miedo. La incertidumbre se adueñó de mí. Él siempre solucionaba mis problemas económicos y emocionales. Sus consejos siempre estuvieron ahí, en el momento preciso y con las palabras adecuadas que me hacían retomar mi camino. Siempre, siempre, voy agradecer el tiempo que lo tuve, que fue la mayor parte de mi existencia y si vuelvo a nacer quiero que él vuelva estar presente en mi nueva vida.

Este es el tercer año que ponemos la ofrenda con su fotografía, donde luce serio, como era la mayor parte del tiempo, pero cuando se trataba de imitar a las personas era el mejor. Esos momentos de risa jamás los voy a olvidar, o cuando baja a cenar con una playera a la que ya le había cortado el cuello porque las etiquetas le provocaban comezón, entonces bajaba a la mesa con una playera con cuello tipo ojal ;) era súper ocurrente. Recuerdos atesorados en mi corazón.

En esta ocasión en la ofrenda de la familia Medina hubo de todo: papel picado, veladoras, flores, pan de muerto (que A M O) y arroz con leche, dos de sus comidas preferidas. Fue difícil decidir que se le iba a ofrecer, porque era de buen diente y la verdad había muy pocas cosas que no le gustaran, y obviamente su coca cola :)

Veo la ofrenda y veo todo lo que lo llevó a su enfermedad, a morir. Comió toda su vida lo que le dio la gana: grasa, embutidos, pan, nunca verduras, rara vez frutas, eso sí muchos refrescos y jamás tomó en una semana un litro de agua, neta! Obviamente su cuerpo no lo soporto y tuvo al final muchas dificultades de salud gracias a sus excesos al comer.

Me entristece que jamás dimensione que esto de comer tanta comida chatarra, lo iba a matar tarde que temprano. Mi poca visión, o mi poco interés en su salud, no me lo perdono.  Hoy por hoy, si siguiera entre nosotros, lo regañaría siempre que destapara una coca por ejemplo, aunque se enojara y me mandara a la China, lo haría hasta que lo dejara y lo cambiara por un vaso con agua. Pero el hubiera no existe; por eso les digo ahora a ustedes que me hacen el favor de leerme domingo a domingo, que tomen conciencia de su salud y la salud de los suyos. Sí es verdad que el mal comer mata, sí es cierto que no tomar agua acaba con los riñones, sí es verdad que la grasa tapa las arterias, sí es verdad que el azúcar mata y mata en vida.

Seamos siempre fieles a nuestras bellas tradiciones, pero seamos más fieles a nosotros mismos, procurándonos lo mejor: alimentación, diversión, descanso, dense diversidad de momentos que son los que nos vamos a llevar en el corazón. Démosle paz a nuestras almas y nuestro cuerpo para envejecer en salud.

 


Hasta la próxima.

 


I Love Negrito <3

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