Jesús Castillo

Jesús Castillo

Jesús Castillo García. Periodista con 30 años de trayectoria; Premio Estatal de periodismo 2010 y 2012. Premio Nacional de Periodismo 2013.
Viernes, 17 Abril 2020 05:08

Otro mes más encerrados

Ayer por la mañana el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, informó que el periodo de inactividad con motivo de la contingencia por la epidemia Covid 19 se extiende hasta el 30 de mayo. Así que a seguir encerrados en nuestras casas, ya no tanto por gusto sino porque ahora sí ya no hay a donde ir.

Esta cuarentena nos está obligando a refugiarnos en el internet, donde encontramos todo tipo de información, desde mensajes valiosos, hasta la peor basura. En lo personal estoy harto del debate diario, estéril, entre “chairos” y “fifís” sobre lo que hace o deja de hacer el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Los segundos empecinados en señalar sus errores, y los primeros defendiéndolo a toda costa, justificando lo injustificable.

Tradicionalmente hay textos que se convierten en videos, pero en esta ocasión en esta columna vamos a hacerle al revés. Quiero poner a su consideración la transcripción de un video con el que coincidimos totalmente en su contenido:

Aquí vamos otra vez: un dia mas de la cuartenena, y la alarma suena. Ya te levantaste, ya te bañaste, ya te desayunaste y probablemente ya te desocupaste. Intentas trabajar desde tu casa pero con tanto ruido y con la familia a tu lado no estás igual de concentrado.

Te ves forzado a convivir con la poca gente que está a tu lado, pero estás frustrado. Tantos planes que tenías…cancelados. Tanta prisa con la que vivías para llegar a todos lados, pero todos esos sitios a los que ibas, hoy están cerrados.

¿Quién podría querer hacernos tanto daño?

Y aquí vamos otra vez. A vivir el mismo día que ayer. Y mientras vemos imágenes de todo el mundo por nuestras pantallas, cada día se vuelven más claras nuestras fallas. Nos preparamos para todo, menos para esto. El mundo invirtió en armas, en tecnología, en ciencia, y cuando nos llegó esto nos dijeron que lo  único que podía salvarnos era nuestra conciencia. Triste realidad saber que nunca invertimos en ella.

Nos preparamos para la pandemia de la misma forma que vivimos antes de ella: de forma predatoria. Atascamos nuestros baños de papel higiénico, agotamos nuestros medicamentos destinados para otros padecimientos. Nos dijeron que estábamos dejando desprotegidos a nuestros abuelitos pero aun así lo seguimos haciendo, dejando los estantes vacíos.

Infectamos de datos falsos las redes sociales, pero estábamos tan paranoicos que se escuchaban reales. Un montón de gente “civilizada”, comportándose como animales, disputándose un producto en los supermercados.

Pero también, ¿vieron los videos de cómo se recuperan nuestros recursos naturales? ¿Vieron a las ballenas llegando a las bahías después de décadas de no hacerlo? Dan ganas de llorar.

Y hablando de llorar, ¿vieron los videos de los médicos en España, en Italia y ahora en México que dejaron todo para irse a los hospitales a ayudar? Haciendo una oración para que Dios les de fuerzas para continuar.

Muchos de esos médicos tienen hijos (y padres) y al llegar a su casa no los pueden abrazar por miedo a que se puedan contagiar. ¿Has visto los videos? Dan ganas de llorar.

Pero esos médicos cada mañana dicen: “Aquí vamos otra vez”.

Dicen que Dios destruye nuestros planes cuando es al contrario: nuestros planes están a punto de destruirnos a nosotros mismos. Yo no creo en las coincidencias. No creo que sea coincidencia que este virus ataque tu sistema pulmonar, pero guardándote en tu casa le das una oportunidad al mundo para respirar.

No creo que sea coincidencia que la única forma de detenerlo sea tomar conciencia y no salir de tu casa. No creo que haya sido casualidad que sea un virus microscópico lo que nos puso de rodillas.  Cuando nos sentíamos seres gigantes e invencibles, nos escondimos como hormigas. Vaya lección de humildad que nos dieron…otra vez.

Sí, porque ésta no es la primera vez, recordemos la peste negra, el cólera, la peste española, etc. La vida es tan buena maestra que si no aprendes la lección te obliga a repetirla. Y aquí vamos otra vez, y si hay que empezar de cero por algún lado empezamos.

Hay que empezar a reconstruir la sociedad, a reconstruir la economía, a reconstruir la vida. A cuidar los mares y los cielos, y recordar los días en que nos prohibieron verlos. A enseñarles humildad a nuestros hijos, para que puedan enseñársela a nuestros nietos. A disfrutar cada minuto porque se pasa demasiado rápido.

Muy pronto todo esto pasará y muchas cosas volverán a comenzar y estaremos en el marco de la puerta más fuertes, más unidos, con una sonrisa en la boca y una inquietud en los pies diciendo: “Aquí vamos otra vez”.

El video es autoría de Jorge Lozano H. y lo puede encontrar en el muro de Marcos Manuel Suárez Gerard.

Y suponemos que ustedes también se hacen la misma pregunta ¿y qué haremos después de la cuarentena que puede convertirse en “ochentena”?

Al respecto, coincido con lo que escribe el profesor Ignacio Cortes Morales, quien ayer escribió:

“Lo deseable es que surja el humanismo que se ha ido adormeciendo por el trajín propio de la vida, la vorágine, las tantas cosas qué hacer, el estar a la vanguardia de la sociedad de consumo para adquirir lo que no es necesario porque no se utilizará o se tiene, pero es de color rojo y el que ofrecen es azul, o tiene los botones al frente, o es el reciente, o ya lo adquirió el vecino, o está de moda, aunque el que se posee brinda igual o hasta mejor servicio, pero habrá que adquirir lo nuevo para no verse mal ante los otros; es decir, la vida propia sólo tendrá sentido, en este consumismo, cuando es en relación a los demás, perdiéndose la identidad propia para ser un colectivismo, pero egoísta, en la contradicción, porque es una soledad comunitaria, y al vivir cada quien en su espacio, el del otro carece de importancia o tiene sentido en relación al servicio que presta, pero en el utilitarismo, en lo material, en el tener, en la acumulación sin sentido social alguno”.

HASTA EL LUNES.

 

Miércoles, 15 Abril 2020 05:15

SAT y CFE, los grandes verdugos

Ayer, inspectores del Ayuntamiento de Temixco llegaron a la frutería de doña Fernanda Ávila en la colonia Azteca y le recogieron su mercancía porque “no cumple con las medidas de contingencia ordenadas por el Ayuntamiento”.

Lunes, 13 Abril 2020 05:39

El asalto al Banamex de La Selva

Hasta la fecha se conserva el inmueble de lo que era el Banamex Sucursal La Selva, ubicado sobre la calle Melchor Ocampo, a un lado de Radio Taxi Miraval. El 25 de julio de 1975 fue asaltado por un grupo armado que decía formar parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que fundó Lucio Cabañas.

Unos minutos después de las nueve de la mañana de aquel día, dos taxis se pararon en la puerta trasera del banco que da al empedrado del Parque Melchor Ocampo, de los que se bajaron unos ocho individuos con armas largas y se introdujeron a la institución bancaria.

Casi inmediatamente se escuchó un disparo. Una persona corría gritando: “¡Están robando el banco!”. Unos minutos más tarde se escuchaba otro disparo. Pasaron unos diez minutos desde que entraron los asaltantes hasta que salieron cargando unas bolsas de manta, se metieron a los dos coches y arrancaron a toda velocidad.

Tres minutos tenía que se habían ido los asaltantes cuando arribó  a toda velocidad un vehículo de la Policía Judicial del Estado. Así como entraron corriendo al banco, así salieron para abordar nuevamente el vehículo y enfilar “quemando llanta” hacia la avenida Plan de Ayala.

Tanto los taxis de los asaltantes como la patrulla pasaron frente a un grupo de trabajadores de la construcción que “colaban” un piso en la parte trasera de la escuela Primaria “Felipe Neri”. Nadie se imaginaba que uno de los albañiles, -el “maistro” para ser más exactos- era parte de la banda y que años más tarde se haría periodista y escritor, y que narraría el asalto del Banamex en un libro.

Su nombre, Simón Hipólito Castro (falleció el 28 de junio del año pasado en Estados Unidos, donde consiguió asilo después de haber estado en la cárcel de Atlacomulco como “preso político”). El libro se llama “Carmelo Cortés Castro: su lucha, sus FAR, la traición, su muerte” y fue impreso en 2011.

En él narra cómo fue contactado por Carmelo Cortés Castro, “comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias” (una ramificación de la “Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres” que nació en la Sierra de Atoyac de Álvarez, estado de Guerrero), y lo convenció de “continuar la lucha que encaminó Lucio Cabañas Barrientos” quien había muerto recientemente en un enfrentamiento con el Ejército.

Según su ideología, el secuestro y el robo a mano armada no eran delitos, sino mecanismos para allegarse de recursos y así financiar su lucha por un país mejor. Sin embargo, fue precisamente su falta de experiencia en materia delictiva lo que hizo que –los que no fueron asesinados por la Policía o el Ejército- cayeran en la cárcel, de donde salieron gracias a una amnistía que promulgó el presidente López Portillo.

En ese “comando armado” que asaltó el banco de La Selva, iban estudiantes de la Universidad de Guerrero, campesinos provenientes de Atoyac y albañiles de la colonia Antonio Barona, todos liderados por Carmelo Cortés.

Cuenta Hipólito Castro que, tras el golpe al Banamex de la Selva, los asaltantes se dispersaron para no ser detenidos, dejando abandonados los dos taxis que previamente habían robado. Sin embargo, en uno de los vehículos se les olvidó un saco.

Ingenuamente, uno de los aprendices de guerrillero de nombre Valentín Ontiveros, el día del asalto se le hizo fácil tomar un saco de la casa que cuidaba en la colonia Volcanes de Cuernavaca. La prenda llevaba el nombre del dueño, un empresario de la Ciudad de México que no dudó en dar los datos de su empleado cuando elementos de la DFS intentaron detenerlo. Casualmente, Valentín y su hermana habían renunciado al empleo al otro día de que se registró el asalto.

Ya para ese momento Valentín disfrutaba de una nueva vida en el estado de México, pero cometió otro error: mandó a su entenado –un adolescente de 13 años- a que recogiera unas maderas de cedro que había dejado en su antiguo empleo, sin saber que ya la Policía lo tenía identificado y lo estaban buscando.

Tal como se acostumbraba en aquel tiempo, Valentín Ontiveros fue sometido a todo tipo de torturas y terminó delatando a todos sus compañeros, incluyendo al albañil Simón Hipólito, quien fue detenido junto con uno de sus trabajadores y llevado a una casa donde tenían a Valentín y a otro integrante del grupo llamado Pedro Helguera.

“El jefe judicial, que después supe se llamaba Miguel Vargas, ordenó trajeran a Pedro Helguera Jiménez. Al momento tuvo en mi presencia a un sujeto de rostro amoratado, con el labio superior reventado que me señalaba que yo sabía dónde tenía oculto a Carmelo en el cerro Las Tetillas y que también sabía dónde se hospedaba la familia del jefe de las FAR. Lo negué. Me echaron una cubeta de agua en la cabeza y enseguida toques eléctricos. Al fin les confesé que Carmelo había estado oculto en Las Tetillas, pero que esa mañana había huido al estado de Guerrero por el lado de Puebla”, cuenta Simón en su libro.

Su confesión era mitad verdad y mitad mentira. Desde el día del asalto estuvo escondiendo a Carmelo, su esposa y su hijo de brazos, en varios domicilios. Le llevó los periódicos que daban cuenta del fatídico robo donde resultaron muertos los dos policías uniformados que cuidaban el banco y un policía judicial herido durante la persecución.

“Las noticias decían que el monto del asalto se acercaba a los cuatro millones de (viejos) pesos”, escribió.

A finales de julio el jefe guerrillero le pidió que lo cambiara de domicilio una vez más. Los llevó a una casa que había construido en el cerro de Las Tetillas, en aquel tiempo despoblado. Todos los días Simón le llevaba los periódicos nacionales, los locales y la comida para él, su esposa y Pedro Helguera, el único guerrillero que se mantuvo a su lado hasta que fue detenido por culpa de Valentín Ontiveros.

A principios de agosto, cuando Simón subía al cerro, se encontró con Carmelo, visiblemente asustado. “Filogonio (nombre “guerrillero” que le puso a Pedro Helguera) ya no llegó anoche a dormir y creo que ya lo detuvieron”, le dijo.

El jefe de las FAR llevaba dos mochilas de piel. En una llevaba sus armas y en la otra varios fajos de billetes. Convinieron en que ya no regresara a la casa, que se mantuviera en el cerro y Simón pasaría por él más tarde para llevarlo a un lugar seguro, pues primero debía ir a checar la obra en construcción que tenía pendiente.

Pero cuando llegó a la obra ya lo estaban esperando los policías, así que no volvió a ver a su amigo Carmelo, y la versión de que había logrado huir era más bien un deseo.

“Semanas después la prensa informaba que Carmelo fue muerto en la periferia del Distrito Federal cuando intentaba asaltar una negociación. Mentira. El comandante de las FAR fue muerto en Las Tetillas. Lo fueron a tirar allá para quedarse con el dinero del asalto que cargaba en su mochila de piel, color café”, asegura Simón en su libro.

Considera que Carmelo era un idealista auténtico, pero que no tuvo quién lo secundara en su movimiento. Del comando armado que asaltó el Banamex de La Selva, sólo Pedro Helguera le fue fiel. Los demás, incluyendo un hermano de Carmelo, huyeron con el dinero que supuestamente serviría para financiar la guerrilla en Morelos.

HASTA MAÑANA.

 

 

Jueves, 09 Abril 2020 03:45

El misterioso hombre de la moto

Todo estaba dispuesto para que ocurriera el crimen perfecto y éste quedara impune, pero la intervención de un misterioso motociclista lo impidió.

La pandemia del coronavirus nos agarró a todos desprevenidos. Hoy vemos que tanto a nivel nacional como en la entidad las diferentes dependencias tratan de hacer lo mejor posible su trabajo, y aun así se ven rebasados por la contingencia que –dicen los expertos- apenas comienza.

Martes, 07 Abril 2020 02:11

Los jóvenes priístas

Los que nacimos en los setentas crecimos con la imagen de un PRI-Gobierno autoritario y represor, transas como ellos solos y antidemocráticos a más no poder, de ahí que tengamos pocos conocidos en ese partido y prácticamente nada de amigos. 

De hecho, los únicos priístas con quienes nos une una amistad son dos jóvenes, Miguel Ángel Alarcón Urban y Jonathan Márquez Godínez, el primero de Yautepec y el segundo de Temixco, a quienes conocí a través de redes sociales.

Miguel Ángel presume cada vez que puede su foto con el entonces candidato a gobernador Jorge Carrillo Olea. Era un niño al que no le terminaban de crecer los dientes, y siempre me platica de su árbol genealógico:

“Mi padre, Miguel Ángel Alarcón Rojas, fue Presidente Municipal de Yautepec en el trienio 1994-1997. Mi tío Roberto Guerrero Guerrero, casado con una hermana de mi papá Blanca Nieves Alarcón Rojas, fue dos veces Presidente Municipal de Yautepec, 1976-1979 y 1992-1994 por consejo municipal. Mi abuelo José Urbán Aguirre, fue gobernador interino de Morelos en el año de 1932. Y mi mamá fue oficial del Registro Civil”, dice.

Es un buen muchacho al que le tocó nacer, desgraciadamente para él, en la etapa final del otrora “partido aplanadora”. De hecho, en 1994, cuando el candidato del PRI a la gubernatura visitó su casa en Yautepec, fue el último “carro completo” del tricolor, pues en el 97 el PAN ganó la capital del estado y de ahí se desgranó la debacle.

A Jonathan Márquez lo conocí en persona cuando era secretario particular del delegado de Infonavit, Eliasib Polanco Saldívar. Lo volví a ver cuando era candidato a diputado por su natal Temixco y luego, sorpresivamente, apareció a la derecha del máximo dirigente del PRI a nivel nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como “Alito”.

Al igual que Miguel Ángel, Jonathan no conoce al PRI triunfador, al menos no al PRI-Morelos.  Si hubiera ocupado ese cargo en otros tiempos, su poder sería inmenso pues habría podido influir en las elecciones de varios estados.

No sabemos si para bien o para mal, pero “Alito” decidió regresar a Jonathan a su lugar de origen, y el pasado 17 de marzo lo designó dirigente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional.

Márquez Godínez, ex secretario de Organización del CDE, asumió el cargo de presidente por medio del mecanismo de prelación que establecen los estatutos en caso de ausencia simultánea del presidente y la secretaria general del partido, situación que se cumplió, ante la renuncia de Alberto Martínez González y la solicitud de licencia temporal de Maricela Velázquez Sánchez.

Aunque se trata del máximo cargo dentro del instituto político, el joven priísta recibe “el cascajo” de lo que alguna vez fue una organización fuerte. Hoy solamente hay que ver el edificio de la calle Amacuzac, en la colonia Vista Hermosa, para darse una idea de cómo está el PRI en Morelos.

Sin muebles, descarapelado, sucio y deprimente. Pues así está el partido que le encargó la dirigencia nacional a Jonathan.

A pesar de su corta edad, Márquez Godínez tiene amplia experiencia partidaria. Empezó como secretario de Organización del CEN de la Red Jóvenes por México, presidente del entonces Frente Juvenil Revolucionario (FJR) en Temixco y coordinador regional del CEN del FJR en Puebla, Morelos y Ciudad de México; en su entidad natal, Morelos, ha sido asesor en el Poder Legislativo, y en la administración pública federal y municipal.

El nuevo dirigente del tricolor en Morelos se ha desempeñado en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI como secretario adjunto a la Presidencia, coordinador nacional de Afiliación y Registro Partidario, y coordinador de la Comisión de Seguimiento de los Acuerdos Internacionales de la Organización de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, en la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe; en 2018 recibió el Galardón al Mérito Militante.

Para su mala fortuna, le toca ser oposición tanto a nivel nacional como en la entidad y hasta en el municipio, de ahí que en lugar de hacer lo que hicieron sus antepasados (aplaudir al gobernante en turno), le toca criticar y exigir trabajo a la administración gubernamental.

Y ya empezó. Ayer dirigió una carta al gobernador del estado, Cuauhtémoc Blanco Bravo (¿habrá sido su ídolo como futbolista?) en el que hace cuestionamientos con respecto a la estrategia asumida por el gobierno de Morelos con respecto a la Pandemia por el Covid 19.

Tras advertir que la misiva no tiene “ninguna otra intención, tan solo para abonar a la tranquilidad de los militantes del PRI y de los ciudadanos de Morelos, le agradecería, Gobernador, me respondiera las siguientes preguntas: 1. ¿Tenemos el número de pruebas necesarias para detectar y prevenir brotes de COVID-19? 2. ¿Qué medidas piensa tomar el Gobierno del Estado para lograr que los ciudadanos cumplan con el aislamiento voluntario, decretado por el Gobierno Federal, y así evitar el riesgo de un contagio masivo?”.

El joven priísta está en lo suyo, pues está asumiendo su papel de oposición. Lo que no se entiende es ¿qué papel está desempeñando en este asunto la senadora Lucía Meza Guzmán?

Y es que la ex perredista soltó un tuit la noche del domingo en el que critica la actuación del gobierno de Morelos con respecto al coronavirus. “En esta emergencia sanitaria, no se valen las simulaciones, las diatribas ni el desvío de recursos para saciar objetivos de imagen política. Es un crimen hacer uso de recursos destinados para la parte más crítica de esta emergencia sanitaria, dirigida a combatir el Covid 19”.

¿Y ahora para donde tira la senadora? ¿Obedece a intereses de Graco Ramírez (quien la hizo diputada local y federal y le dio chamba a su marido), al Partido Morena o ya está trabajando para su nuevo partido?

Porque si de simulaciones y “objetivos de imagen política” hablamos, Lucía Meza Guzmán es el más claro ejemplo de ello.

HASTA MAÑANA.

 

 

 

El pasado 2 de abril, con motivo del 47 aniversario de la fundación de la colonia “Rubén Jaramillo” del municipio de Temixco, abordamos en este espacio el tema del líder guerrillero (con instrucción maoísta) Florencio El Güero Medrano, protagonista principal de lo que intentó ser la primera colonia comunista en México.

Viernes, 03 Abril 2020 05:30

Pobre IMIPE

El Instituto Morelense de Información Pública y Estadística (IMIPE) es el órgano que constitucionalmente tiene que garantizar el derecho de acceso a la información pública (derecho a saber). Está conformado por tres miembros, pero desde hace casi un año está incompleto porque el Congreso del estado no se ha puesto de acuerdo sobre la persona que habrá de sustituir al comisionado Víctor Díaz Vázquez. Por si eso no fuera suficiente, antier presentó su renuncia la comisionada Mireya Arteaga Dirzo, quien además era la presidenta.

Jueves, 02 Abril 2020 05:28

La colonia proletaria Rubén Jaramillo

El martes cumplió 47 años la colonia proletaria “Rubén Jaramillo” de Temixco y unos días antes fue el aniversario luctuoso de su fundador, Florencio “El Güero” Medrano Mederos. Muy pocos conocen la historia de ese asentamiento humano y la trascendencia que tuvo en el escenario político nacional e incluso allende nuestras fronteras.

En 1993, siendo quien esto escribe reportero de El Universal Morelos, fortuitamente cayó en mis manos el libro “Fuerte es el Silencio” de Elena Poniatowska. Cubría la zona conurbada para ese importante rotativo, así que me interesó muchísimo la crónica de la escritora francesa nacionalizada mexicana.

Se cumplían 20 años de la fundación de la colonia y era “mi fuente”, por lo que hice un reportaje sobre la situación actual de esa comunidad en la que pretendieron fundar una colonia de corte comunista al estilo de Mao Tse Tung, donde “no había pobres ni ricos” y comían de lo que producían en sus parcelas.

En aquella ocasión sólo pude entrevistar a una hermana de Florencio Medrano, quien me dijo que cuando llegó el Ejército aquella madrugada lluviosa del 28 de septiembre de 1973, todos los líderes salieron huyendo y nunca más supieron de ellos, aunque había rumores de que Florencio había sido asesinado en 1979 en la Sierra de Oaxaca.

El reportaje comenzaba diciendo que los habitantes de esa colonia, “hoy reconocida por las autoridades y beneficiada ampliamente por el programa Solidaridad de Carlos Salinas de Gortari, no saben todo lo que tuvo que pasar para que hoy puedan disfrutar de lo que tienen”.

A partir de ahí me surgió una inmensa curiosidad por saber todo lo que tuviera que ver con Florencio Medrano y la colonia Rubén Jaramillo. 

Y antier por la noche, preparando la presente columna, me encontré con una extraordinaria investigación sobre este tema. En la página de internet del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), localicé una tesis titulada “El movimiento social impulsado por Florencio Medrano Mederos “el Güero”, la lucha armada y el PPUA en el Estado de Morelos. 1973-1979”, escrita por Uriel Velázquez Vidal para obtener su título de licenciado en Historia.

Me devoré el libro digital de 126 páginas con inusual rapidez, sobre todo porque ahí quedaron contestadas muchas de las interrogantes que me surgieron cuando leí el libro de Poniatowska. Una de éstas era: ¿cómo es que Florencio Medrano viajó a China de donde absorbió toda la ideología comunista?

Dice Uriel Velázquez (basado en entrevistas con familiares de Florencio y tarjetas informativas del Archivo General de la Nación), que a la edad de 18 años, obligado por la necesidad de conseguir una mejor fuente de ingresos, Florencio Medrano se da de alta en el ejército federal. Será en el ejército donde Florencio aprenda a leer y escribir. Pedro Medrano (su hermano) recuerda: “[...] aquí en Morelos se metió al  ejército a guardias  presidenciales con Adolfo López  Mateos, cuando era el presidente de la República. Ahí en el rancho nunca fue a la Escuela. Entonces estando en el ejército, ahí fue donde aprendió leer y escribir.”

Tras darse de baja en el Ejército, El Güero trabajó de albañil y vivía en la recién fundada colonia Antonio Barona, donde por las tardes acudía a los “círculos de estudio” sobre el maoísmo que se impartían en el taller de bicicletas del ingeniero Javier Fuentes, un ex miembro del Partido Comunista Mexicano.

“Entre los asistentes a estas reuniones de adoctrinamiento se encuentran: Antonio e Israel González, Rafael Equihua, los hermanos Medrano y su primo Aquileo, dos ex jaramillistas Abundio y el Tlacuache, Justo, un indio Xoxocotla y Carmelo Córtes, el que fuera en ese entonces el lugarteniente de Lucio Cabañas en dicho estado. El objetivo principal de estas reuniones era convencer a los asistentes de que la teoría maoísta era la guía científica para emprender una necesaria lucha revolucionaria, por lo que era oportuno comenzar a incrementar la organización para iniciar la lucha armada y derrocar al gobierno e instaurar uno de tipo socialista. En estas reuniones tiene su germen el Partido Revolucionario del Proletariado Mexicano (PRPM)”, dice Uriel Velázquez en su investigación.

Es este idealista el que los lleva a la República Popular China en mayo de 1969, de donde se traen toda la doctrina maoísta, y de ahí nace la idea de fundar “un país comunista” dentro de una nación capitalista.

Este proyecto inicia la noche del sábado del 31 de marzo de 1973, cuando Florencio Medrano dirigió a campesinos, migrantes, jornaleros, obreros y desempleados de Acatlipa, Temixco, Jojutla y también gente del estado de Guerrero, fundamentalmente de Iguala y Tierra Caliente para invadir las 68 hectáreas de terreno que estaban destinadas al fraccionamiento Villa de las Flores ubicado en el municipio de Temixco, Morelos.

En esta tesis de licenciatura (que ojalá alguien se interesara en hacer libro), Felix Basilio Guadarrama narra como él, Florencio y otros hombres se internaron en la barranca para escapar de los soldados que estaban entrando a la colonia aquel 28 de septiembre, y cómo caminaron tanto que fueron a salir a Lomas de Atzingo, pero ya nada más ellos dos, para después dirigirse a la colonia Antonio Barona.

Un “ex subdelegado de Tránsito de la colonia Antonio Barona” (nunca dice su nombre) fue quien sacó a Florencio y Félix del estado de Morelos en una camioneta. Se fueron a Tenancingo, estado de México, donde el segundo tenía familiares. Allá estuvieron escondidos por un tiempo, pero después volvieron a lo que les gustaba: la guerrilla. 

¿Cuándo murió Florencio Medrano Mederos? El hoy licenciado en historia llega a la conclusión de que fue asesinado en la comunidad de Yolox, entre Guelatao y Valle Nacional, estado de Oaxaca.

Según sus investigaciones, el error del güero fue haber concedido una entrevista al periodista Francisco Salinas, del semanario Revista de Revistas, donde se infería que se escondía en Oaxaca, encabezando a un grupo de guerrilleros bajo las siglas del Partido Proletario Unido de América (PPUA).

 De ahí en adelante se soltó una embestida militar en la entidad oaxaqueña para exterminar la guerrilla, hasta que lo lograron.

“Será en una reunión entre ejidatarios e integrantes del PPUA, donde el Güero Medrano sea emboscado por las guardias blancas de los terratenientes. Así, Florencio Medrano Mederos fue asesinado el 26 de marzo de 1979”, concluye Uriel Velazquez.

HASTA MAÑANA.

 

 

Miércoles, 01 Abril 2020 05:26

El combativo mercado ALM

Cuenta doña Angélica Jaramillo Frikas que en una de sus últimas visitas al Centro Comercial Adolfo López Mateos el entonces presidente municipal, Alfonso Sandoval Camuñas se cansó de la cerrazón de los comerciantes  y les espetó: “Ahí está su mercado, acábenselo, al fin y al cabo es de ustedes” y se fue muy encabronado (así dice ella).

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